Ella… con su fragancia a narcisos y su, según ella, elegante caminar, se contonea durante la fiesta de la abuela. Esta vez no dice que tiene derecho a sus aguardienticos porque… bueno, ya los tiene en la cabeza. La música, un son de mariachi que canta con alegría rancheras que solo los viejos conocen. De pronto, contoneando sus caderas, se sitúa al lado del mariachi más joven. Le agarra el sombrero y de la nada, lo abraza y le dice: “¡¡HOLA CHUSCO!!”
Esa es la tía Universal. A mi me tocó una deportista soltera que lo tilda a uno de viejo que porque “a mi edad y aún me hago un cesta de ¡tres puntos! Y usted ni siquiera juega basquetbol.” Bueno, pero es que hay que comentarle que el deporte y yo no la vamos. “Jum, por eso es que está como está.”
Estas tías Universales son el alma de la fiesta, la casamentera de los sobrinos y, sobre todo, la parte impredecible de la familia. Esa tía que tiene sesenta y tantos, y se siente de 20 es una de las causas del por qué considero que mi familia está tostada.
Es que estas tías universales son queridísimas con los sobrinos jóvenes, los invitan a cuanta viejoteca que tengan y son las populares del círculo de amigas solteronas…Todas las amigas tienen que ver con ella y sin ella, no hay buen rato. Ah! Y les sacan “la sustancia” a las presas de pollo, ¡¿Bueno?! Son las primeras en descubrir quien ha crecido y quien no, cuando llegó y cuando no… y son las primeras en preguntar delante del novio (o entuke o como le quieran decir), ¿Por qué no ha llegado? “Cuidadito sale con bebe abordo”.
Y es que cuando llegan los amigos de uno a la casa ya le quiere armar fiesta… y pretende conseguirle a uno ¡¡MARIDO!! El otro día, eso ya tiempito, un gran amigo mío llegó muy al medio día a mi casa a visitarme. El se sentó en el sofá de la sala y yo en una poltrona. Resulta que, de la nada, salió mi tía y se nos sentó en la sala, al lado de él para ser más exacta, y comienza: “¿Uste’ qué hace? ¿Cómo se llaman sus papás? ¿Dónde vive?”… No saben el afán que tuve de pararme de esa poltrona e irme. Y a medida que él comenzaba a responder, ella acentuaba con la cabeza y me miraba con aprobación. Pobre amigo… ¡NO! ¡POBRE YO!
Ella, como buena mujer que es, ¡NO TIENE MINUTOS! Siempre está ocupada, “azorada”, “Con tanto qui’hacer”… pero es que cuando uno le piensa ayudar o por lo menos tenerle paciencia para poder tratar de ayudarle, ella responde con su cara enojada “¡YO ME BANDEO SOLA!”, y después se queja “No es que nadie le ayuda a uno, uno si le colabora a todo el mundo. Vea, eso lo que hacen es vivir bueno, y uno que se lidie solo…” Y uno piensa: Pero si hace unos momentos… dijiste que te bandeabas sola…
Si… esa tía, la que lo pone a uno a bailar con los primitos chiquitos o con el abuelo ya borracho… la que lo agarra a uno para bailar que porque “Uste’ es bailarina de la casa, haga algo por la reunión”… ¡¡ESA TÍA!! La que lo besa a uno en la mejilla con colorete rojo escarlata y le deja la marca que no se quita ni con agua.
Esa tía… la que uno quiere pero a veces quiere es salir corriendo de su lado… yo la quiero mucho. Yo la estimo tanto que cada vez que me saluda, le abrazo y ella me deja sin aliento. Yo la estimo tanto que le aguanto sus antojos de fritanga con Coca Cola (saben que no me gusta), sus ganas de bailar, sus amigas solteras, sus preguntas imprudentes… hasta sus levantes con jóvenes mariachis… Así que para ella, un TE QUIERO TIA.
Esa es la tía Universal. A mi me tocó una deportista soltera que lo tilda a uno de viejo que porque “a mi edad y aún me hago un cesta de ¡tres puntos! Y usted ni siquiera juega basquetbol.” Bueno, pero es que hay que comentarle que el deporte y yo no la vamos. “Jum, por eso es que está como está.”
Estas tías Universales son el alma de la fiesta, la casamentera de los sobrinos y, sobre todo, la parte impredecible de la familia. Esa tía que tiene sesenta y tantos, y se siente de 20 es una de las causas del por qué considero que mi familia está tostada.
Es que estas tías universales son queridísimas con los sobrinos jóvenes, los invitan a cuanta viejoteca que tengan y son las populares del círculo de amigas solteronas…Todas las amigas tienen que ver con ella y sin ella, no hay buen rato. Ah! Y les sacan “la sustancia” a las presas de pollo, ¡¿Bueno?! Son las primeras en descubrir quien ha crecido y quien no, cuando llegó y cuando no… y son las primeras en preguntar delante del novio (o entuke o como le quieran decir), ¿Por qué no ha llegado? “Cuidadito sale con bebe abordo”.
Y es que cuando llegan los amigos de uno a la casa ya le quiere armar fiesta… y pretende conseguirle a uno ¡¡MARIDO!! El otro día, eso ya tiempito, un gran amigo mío llegó muy al medio día a mi casa a visitarme. El se sentó en el sofá de la sala y yo en una poltrona. Resulta que, de la nada, salió mi tía y se nos sentó en la sala, al lado de él para ser más exacta, y comienza: “¿Uste’ qué hace? ¿Cómo se llaman sus papás? ¿Dónde vive?”… No saben el afán que tuve de pararme de esa poltrona e irme. Y a medida que él comenzaba a responder, ella acentuaba con la cabeza y me miraba con aprobación. Pobre amigo… ¡NO! ¡POBRE YO!
Ella, como buena mujer que es, ¡NO TIENE MINUTOS! Siempre está ocupada, “azorada”, “Con tanto qui’hacer”… pero es que cuando uno le piensa ayudar o por lo menos tenerle paciencia para poder tratar de ayudarle, ella responde con su cara enojada “¡YO ME BANDEO SOLA!”, y después se queja “No es que nadie le ayuda a uno, uno si le colabora a todo el mundo. Vea, eso lo que hacen es vivir bueno, y uno que se lidie solo…” Y uno piensa: Pero si hace unos momentos… dijiste que te bandeabas sola…
Si… esa tía, la que lo pone a uno a bailar con los primitos chiquitos o con el abuelo ya borracho… la que lo agarra a uno para bailar que porque “Uste’ es bailarina de la casa, haga algo por la reunión”… ¡¡ESA TÍA!! La que lo besa a uno en la mejilla con colorete rojo escarlata y le deja la marca que no se quita ni con agua.
Esa tía… la que uno quiere pero a veces quiere es salir corriendo de su lado… yo la quiero mucho. Yo la estimo tanto que cada vez que me saluda, le abrazo y ella me deja sin aliento. Yo la estimo tanto que le aguanto sus antojos de fritanga con Coca Cola (saben que no me gusta), sus ganas de bailar, sus amigas solteras, sus preguntas imprudentes… hasta sus levantes con jóvenes mariachis… Así que para ella, un TE QUIERO TIA.
