16 jul 2009

La perra de la vecina.

A mi encantan los animales. Sin embargo, una de mis más grandes fobias es la zoofobia. No me gusta tocar ni perros, ni gatos, ni caballos, ni camaleones, ni nada perteneciente a las familias de los animales… bueno, salvo el hombre, claro. Es más ni me les acerco. Que el perrito chiquito, el gatito bebe, que el conejito, que el hámster, por más tierno que sea, yo no me le acerco. No se como explicarlo pero me pongo muy nerviosa apenas veo animales a mi alrededor. Lo peor de todo es que ellos como que huelen el miedo literalmente porque ¡siempre tiran a buscarme! ¡QUE MIEDO!

El caso más extraño de acercamiento hacia animales, me ha ocurrido con la perra de mi vecina, Nina. Es una Labrador negra, HERMOSA que sabe como buscarlo a uno. Ella parece una persona metida en un animal. Entiende todo. La dueña le dice “Nina no ladre” y la perrita se queda muda. “Nina nos vamos” y ella se posa en la puerta para salir. Es al único animal grande al que me le he acercado y he sobrepasado los cinco segundos acariciándole la cabeza. Pero, ¿Cómo pude lograr acariciar a una Labrador de su tamaño? Bien, lo primero que uno debe tener en cuenta, es que el animal se haga entender por el amo y viceversa. Segundo, que el animal no le llegue corriendo a uno; la primera vez que Nina me recibió con la corrida me pegué ¡EL SUSTO DE LA VIDA! Casi no me le vuelvo a acercar. Desde ese entonces, Nina, esa bella Labrador, llega caminando a mi lado y me pone la cabecita en mis manos para que yo le acaricie.

Les cuento que hace poco operaron a Nina. Tenía unos quistes benignos en su cuerpo que le salían como bolitas de ping pong. Verle con esos quistes era impresionante porque, personalmente, me daban ganas de llorar y me sentía muy preocupada por la perra. La cosa es que ahora está en la casa con unas cortadotas que tienen aproximadamente 15 puntos cada una, y un cuello de aislamiento color blanco. Es horrible ver a ese animalito tan adorable con ese cuello. Yo sé que es por el bien de ella, pero me parte el alma. Siento desespero por ella, me imagino uno estar con un cuello de esos y… si estar con un cuello ortopédico es lo peor, pobre Nina debe sentir sofoco ó, a lo mejor, claustrofobia… y eso me preocupa.

Ahora que lo pienso, que lindos son los animales. Como una persona que no se le puede acercar ni a un conejito siente todas estas preocupaciones por un animal al cual varios meses atrás ni se le acercaba… Solo espero que Nina salga rápido de eso, para que cuando le vea, camine hacia mí y yo pueda acariciarle la cabecita, y así podamos seguir siendo otro caso de fobia superado.

5 comentarios:

  1. bueno ps ke te puedo decir es algo raro ps porke en fin uno se encariña con los animales y eso es re chido y re bueena onda, aunke no me encantan los animales pero kiero a los perros, pero esas cosas pasan como tu dicen es por el bn de ella y ps sip ke se recuper rapido y todo sea para bn por ke esos cuellos los hacen ver como unas lamparas...! jejejejejejejeje, pero no es por bn de ellos

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  2. ayyy! se llama Nina al igual que mi gatica... es decir que puedes tambien acercarte ya a mi Nina?!y consentirla?! jeje Amiga te quiero mucho

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  3. Primita un saludo un besito y un abrazo ...me alegra mucho de que tengas tu blog, escribes muy bien (defecto de familia -jeje) Espero seguir leyéndote más seguido.

    Tulio

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  4. ayy lucyyy ese titulo recagadaaa jajjaja
    me acuerdo la vez q marcos te asustó con un caballo jajaj

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