28 mar 2017

Y así va la vida...

- Mire, yo no la puedo dejar ir sin que por lo menos tenga el 60% de oxigeno en la sangre -
- Pero yo me siento bien - 
- ¡Pero no lo esta! Yo no entiendo usted cómo entró caminando a urgencias hoy - 

Eso pasó exactamente en diciembre del año pasado. ¡Casi me muero y ni siquiera yo lo sabía! Fui atendida hasta donde se pudo porque solo llevaba $50.000 en el bolsillo, un celular lleno de llamadas perdidas y una tableta llena de mensajes de Skype.

Había entrado -según el parte médico- con la piel morada y poco oxígeno en la sangre. Yo solo me dirigí a urgencias en una clínica al norte de la capital porque sentía un pelito de gato en la garganta.

- Tienes las vías respiratorias cerradas. No entiendo cómo sigues de pie. - Dijo la médico al colocar un poco de oxígeno en mi nariz. - Ahora que venga la enfermera, te tomas un Pedialyte -  

Después de eso, y al regresar de la capital, mis padres no han hecho más que hacerme citas médicas y los médicos, exámenes. Nos dimos cuenta que no solo tenía las vías respiratorias inflamadas y que presento una alergia constante sino que no tenía sangre, que la poca que tenía no tenía hemoglobina y que ello se debía a una miomatosis severa. Miomas que no hacen más que hacerme perder entre el mal humor, la depresión y la impotencia por no poder tener sexo, ni trabajo.

El ginecólogo -de lo más de amable- me dijo que era normal tener miomas pero lo que no es normal es la dimensión y rapidez con que está creciendo... por lo que se vuelve un problema más grande, no solo para mi útero sino porque no se sabe qué vaya a ocurrir en la operación.... ¿algún otro inconveniente? ¡TODOS! Mis hormonas están descontroladas por lo que mis cambios de humor son picos constantes de "estoy bien" y "estoy mal", no tengo empleo, mi vida social se ha acabado, no duro más de 6 horas despierta y no puedo permanecer de pie por mucho tiempo. Sin mencionar que debo aguantar el dolor de los cólicos presentes todos los días a cada hora (unos días más agudos que otros) y que ya parezco en embarazo (en serio, el estomago bajo me pesa).

No estando contenta con ello, tuve que regresar a mi tierra a esperar a que la EPS le dé la gana de operarme, pues al parecer mi médico ya no puede ser mi médico y me autorizaron una operación para que me la hiciera otro médico en otra entidad, y aún no hay respuesta ante mi petición en la superintendencia cuando exigí mi ginecólogo ya que él conoce mi caso. ¡Es que ni siquiera les ha importado la gravedad del caso! 

¿Y por qué, quizás, no les importó? Los miomas son comunes y son tumores benignos. Una de cada cinco mujeres los padece y pueden ser controlables mediante tratamiento con medicamentos. Por lo regular aparecen en mujeres cerca de los 50 años y no son comunes en las mujeres menores de 20 años.... cabe resaltar que yo no llego a los 30, y quienes padecen de miomas a temprana edad, este se presenta normalmente de pequeño tamaño. Sin embargo, cuando pasas la palma de la mano por el vientre notas la protuberancia del mioma (cosa que es normal) pero me pesa como si algo estuviera creciendo ahí.

El tratamiento de un mioma se realiza de acuerdo con la gravedad del caso (a mí ya tres ginecólogos me habían dicho que me tienen que operar) y cuando los miomas causan síntomas estos se presentan según el caso. 

¿Y eso qué? Pues nada... pero es deprimente saber que en este país nos hemos vuelto solamente un número valido en pesos. Es triste conocer que el sistema de salud se da a la tarea de postergar situaciones tan sencillas porque tu valor en pesos no lo cubre la POS, o porque les dio la gana de cambiar o alargar el proceso que ya iba a tener un fin que beneficiaba a su usuario. No se siente justo que sigan y sigan ganándose nuestro dinero y no hagan algo que valga la pena por nuestra salud. Y encima de eso, le quieren poner EPS a nuestros amigos de cuatro patas (cuando ni siquiera pueden con la salud del ser humano, del que tiene VOZ y voto).  

¿Y qué se hace? Pues nada. Mientras tanto uno debe aguantarse el dolor injusto y esperar a que den respuesta los condenados esos, pues al parecer el derecho a la salud ya no le importa a las cabezas de estas entidades.

18 mar 2017

El tan buen servicio al cliente colombiano...

Desde Octubre del año pasado tuve que hacer un proceso de cambio de número de celular y me dirigí a su sede en Palmetto donde tenía mi cuenta registrada y desde donde siempre he realizado todo tipo de procesos. Hice la solicitud y me fui con una nueva línea: 312 7XXXX... 

Pasados tres meses comienzan a llegar llamadas extrañas de números desconocidos (en donde contesto, mi interlocutor queda en silencio y luego cuelga), mensajes en Whatsapp de personas que no conozco y finalmente, he recibido dos mensajes de texto: el primero de la Secretaría de Transito de Barranquilla donde se me pide estar al día con un pago de Tránsito. En mi caso, no manejo, no tengo autos a mi nombre, no conozco, ni he vivido en Barranquilla por lo que no sé por qué llega esta información a mi teléfono celular. El segundo mensaje de texto llega proveniente de esta empresa de Telecomunicaciones en donde me dicen que el envío de la factura por correo electrónico del número: 310 34XXXXX está instalado. Este no es mi número actual y no conozco este número por lo que se me hace muy extraño y es ahí donde decido que lo mejor es retirarme de esta entidad. 

Sin embargo, cuando fui a Palmetto a hacer el retiro de mi cuenta me encuentro con que es ley y es “normal” reutilizar el número de celular de los demás, por lo tanto, es “normal” y legal que ocurran este tipo de cosas... porque 'como los números son finitos'.

Enojada y desaprobando la respuesta “legal y normal” que me dieron, me devolví a mi casa y decidí hacer el retiro vía celular. El proceso en servicio al cliente es TAN exhausto para el usuario pues en cada departamento le pidenlos datos una y otra y otra vez, lo que pone en duda lo tan eficaces y mejores que dicen ser. ¿Por qué no ofrecen un servicio superior al cliente? ¿Por qué el usuario tiene que entregar los mismos datos una y otra vez hasta que su paciencia llegue al límite? Ninguno de sus agentes de servicio al cliente tuvo en cuenta el por qué de mi retiro. El proceso duró aproximadamente 45 minutos.     

Su servicio al cliente es paupérrimo, pero hay algo más preocupante...
¡Es increíble que la ley permita que – como se me fue explicado en esta prestigiosa empresa- se reutilicen las líneas que por ciertos lapsos los clientes dejan de usar! ¿Se han preguntado qué pasaría si la autoridad arrestara por equivocación a alguien que tenga un número de celular por el que hace seis meses se delinquía y que apenas una semana atrás le hayan otorgado esa línea? Se hace evidente que en este caso hipotético, la tan prestigiosa empresa de telecomunicaciones se lave las manos y deje penando a esta persona en la cárcel.

Al contrario, lo que están permitiendo con este decreto (25 de 2002) es entregarle a estas entidades un uso indebido del Hebeas Data de las personas y que estas terminen emproblemadas (gracias a Dios, al parecer, no ha ocurrido) o cansadas de recibir lo que no es de ellas. Hacer muchas veces caso omiso se convierte en una tarea estresante y tediosa (yo lo viví por tres meses). 

Yo creo - por la experiencia por la que pasé- que la Superintendencia de Industria y Comercio, la Comisión de Regulación de Comunicaciones y el Ministerio de Tecnologías de Información y las Comunicaciones deben aplicar seguimientos -por no decir sanciones- al servicio y atención prestada a los clientes de esta empresa (la cual se conoce con tres nombres distintos, hasta donde sé). 

Además, me parece pertinente que estas tres entidades revisen el decreto 25 de 2002 con el fin de entregar una solución óptima y evitar algún inconveniente como el que he tenido. Mi propuesta es que esos números queden inactivos por dos años después de no ser utilizados y que puedan volver a uso cuando el último dueño de esa línea sea rectificado por la empresa que presta su servicio de telecomunicaciones. Que además, el anterior dueño de esa línea se encuentre al día y no tenga ningún contratiempo con sus deberes con el Estado, los bancos o cualquier otra entidad con y sin ánimo de lucro.