Esto va para ti, tu que eres eso que ya desistir sentir....
¡A quién le importa!
Todos en mi vida quieren decidir, según ellos, lo mejor para mí. Y ellos piensan que esa decisión incluye a quien debo o no querer, con quién debo o no salir. Quién es mejor que quién... Si, porque creen que son dueños hasta de mis sentimientos... quiero decirles algo, el hecho que yo sea un tanto alegre, que siempre esté riendo así mi corazón esté vuelto un ocho, que no me importe lo que digan los demás, que no me quiera volver a enamorar... eso no implica que decidan lo que debo hacer o lo que debo sentir por alguien.
Esta bien, tengo un PÉSIMO gusto cuando comenzamos a hablar de hombres, pero... ¿Por qué tienen el derecho ustedes de vivir su vida emocional como se les da la gana, y la mía la quieren convertir en un perfecto imperfecto de lo que ustedes creen llamar amor?
Amor no es un carro, o una casa muy grande en un sector privilegiado de la ciudad. Amor no es una cara bonita y un cabello rubio. Amor no son las cosas materiales con las uno puede sentir lujos. AMOR, esa palabra de cuatro letras que tal vez muchos han olvidado, es el sentimiento más grande que cualquier persona alberga en su inteligencia emocional. Creo que es - debido a las pelis de Disney- algo hermoso, algo que mejora la vida del cualquier ser, algo que todos estamos destinados a experimentar.
Si, lo he dicho más de una vez, no quiero volverme a enamorar, no quiero sentir otra vez eso por alguien, no quiero que me vuelvan a destrozar el corazón... pero hay algo que me duele y es la soledad. Lo peor es que son esas ganas de amar las que me hacen sentir ese vacío. Creo que esto jamás les ha pasado a ustedes.
Y lo que ustedes no saben es que me duele en lo más recóndito de mi inteligencia emocional que intenten decirme que no sienta nada por quien siento de todo. Es triste saber que a quienes más apoyo, más duro le pegan a la herida. Estoy al tanto, tengo un infinito MIEDO de salir lastimada, de no ser correspondida... pero eso, eso es otra historia. Quiero tener esa posibilidad de saber qué es amar... ustedes la han tenido, yo no.
¿Por qué no tendré el corazón de palo para hacer tal cual lo que ustedes quieren que haga con mi vida emocional? Pues bien, de nuevo ustedes tres ganarán esta guerra... yo tendré que respirar hondo y aceptar que ya no es edad para rebelarme. Debí haberlo hecho a los 12 años... Además, ¡A quién le importa! Al fin y al cabo ¡es mejor no sentir algo!


