26 jun 2012

De los sueños y esperanzas




Yo recuerdo a un grupo de cuatro adolescentes que bailaban la música de Backstreet boys, N*sync, Spice Grils, MDO y Shakira. Ellas bailaban día y noche. Ellas estaban unidas por una sola cosa, el baile. Yo tengo el recuerdo de una de ellas, una nena de contextura gruesa que soñaba con ser bailarina profesional. Recuerdo que su vida era el baile. Bailaba en la mañana, en la tarde, en la noche, cuando estaba en la piscina, en el parque, en la casa, cuando llegaba al colegio, cuando llegaba del colegio... ella respiraba baile... ¡y si que bailaba! Sabía de salsa, merengue, pop, hip hop, rap... hasta tenía una leve habilidad para moverse como Michael Jackson. Había algo en ella que hacía que uno la viera como una triunfadora.

Era de verse, la pequeña de 14 años hacía más que moverse al ritmo de la música. Cuando la veían bailar, no solo hacía estremecer al público, sino que los hacía parar de sus sitiales y lograba construir todo un jolgorio en escena. Hacía bailar al más viejo y lograba quitarle la pena al más tieso.

Sin embargo, no olvido lo que ocurrió esas vacaciones de verano con la niña de 14 años. Su cuerpo agotado de tanto baile, le hizo una mala jugada. En un día de diversión, el baile la dominó y ella cayó. Una de sus rodillas no fue la misma cuando se levantó. Se movía muy poco y por eso fue llevada al doctor. El doctor le pidió quietud, pero ella jamás tuvo esa actitud.

Los días pasaron y al parecer, mejoró. Sin embargo, el suceso volvió a ocurrir. Esta vez el doctor pidió tres meses de quietud. Ella, resignada, lo hizo. Sin embargo, para saciar sus ansias por bailar, durante esos tres meses comió y comió hasta engordar y cuando intento volver a bailar....

Jamás bailó. Todos sus sueños y esperanzas se desvanecieron... así como las ilusiones se le desvanecen a quien suspira y no es correspondido en el amor.

Lo digo porque.... me siento como esa pequeña niña... y lo peor, es que a nadie nadie le importa...  

13 jun 2012

FOBIA

A mi familia le parece un chiste y los demás me miran rarito 


Es difícil que las personas te tomen en serio cuando mides 1.50 mts y pareces una niña de 12 años, pero la dificultad es mayor cuando se sufre de un mal que solo le ocurre a los niños y que solo a unos cuantos  nos continúa cuando nos volvemos mayores. Este mal lo considero debilitante y doloroso, pues para la sociedad, la zoofobia es un miedo que muchos tildan de estúpido porque ¿quién no sabe convivir con animales? 

Si, la zoofobia es el miedo a los animales. Los síntomas, nerviosismo, ansias, ganas de salir corriendo, el corazón se me acelera, me comienzo a sentir débil y... porque comienza una lucha entre el animal y yo por el dominio de mi territorio (en donde este se acerca y yo me alejo), las personas comienzan a mirarme como si yo fuera una mala persona. Hay días en los que el animal corre hacia mi y yo quedo parada, pasmada y suelto un grito de ultratumba... como si en realidad me estuvieran haciendo algo malo. 

Lo peor de todo es que las personas que están más cerca a mí, parecen no entenderlo. Algunos me convierten en un ser o tonto o inmaduro o consentido y solo pueden culpar a mi psicología interna... ¿Cómo explicarle a todos ellos que no sé donde se encuentra esa parte y cómo tratarla? Otros piensan que es cuestión de llamar la atención o ser un chiste... y cada vez que me ocurre un episodio de estos (que suele ser  seguido) se echan a reír, como ya están tan acostumbrados... pienso que piensan que es más bien un chiste. 

Hay otra gente que cuando le comento que sufro de zoofobia, piensa que yo me le voy a acercar al animal y le voy a hacer daño... lo que no concibo es como alguien que le tiene físico miedo a los animales se les va a acercar a maltratarlos... ¡Si ni siquiera soy capaz de acariciarlos! 

¿Pero alguien ha hecho algo por mí? ¡NADIE! Todo el mundo critica mi miedo a los animales y piensa que es un chiste, un algo mental que se cura de la noche a la mañana y no son capaces de ponerse en mi lugar. Personalmente, he investigado sobre los animales y sus maneras de ataques... no miro a los animales a los ojos, intento pasar desapercibida cada vez que tropiezo con algún perro o gato por la calle y no me le acerco a menos que me sienta segura... esto es si su amo o un profesional en animales está cerca. 

Por eso, este escrito es mi grito por aquellos que vemos a un perrito en la calle y queremos huir, por quien vemos al gato de la vecina y nos erizamos, por quien estamos en el zoológico y miramos con curiosidad pero jamás tocaremos, por aquel estudiante que no quiso tocar la rana o la serpiente que encontraron en el recreo, por ese transeúnte que quiere perderle el miedo a la paloma que llega de la nada y postra en la calle... por aquella persona que ama a los animales, pero que por miedo a algo (que no sabe qué es), no los puede tocar.    

7 jun 2012

¡¿Observar o bailar?!

Of two sisters one is always the watcher, one the dancer.

- Louise Glück, poeta americana -



Y seguimos hablando de ella y yo... pero esta vez hay que reflexionar...

Una de las cosas por las que Le' y yo somos muy diferentes es la manera de ser. Somos tan distintas que hasta veces me pregunto por qué nos llevamos tan bien... y es que hasta en los gustos... solo he visto que le atinamos como a cierto personaje por ahí y de ahí para allá, nada, como arena y mar... a ella le gusta le gusta 90210 y yo prefiero Merlin. Su primera opción en los helados es el de Vainilla chips y el mío es Frutos rojos. Ella se viste a la moda y yo... según ella, ¡no tengo sentido de la moda! ¡Es que somos tan diferentes! Ella muere por The hunger games, Casi Ángeles, Sex and the city, One tree hill, Josh Hutcherson, el color rosa y las pelis de miedo... 

Hay una poeta Americana que alguna vez escribió que de dos hermanas, una era la observadora y la otra era la bailarina. Yo me puse en la difícil tarea de lograr reconocer en mi familia, cuál era cuál... y tengo que ser sincera: I'm the F$C%&NG watcher! Y aunque la frase signifique que una es la introvertida y la otra la extrovertida, ¡yo me siento, literalmente, como la pinche watcher! No soy una persona introvertida. No soy tímida, retraída, callada... todo lo contrario (parezco Usagi Tsukino), pero si me ha tocado sentarme horas y días a mirar a mi hermana bailar por el mundo sin sentarse a descansar. 

Y lo que viene es un secreto...
Desde que tengo memoria es esa bailarina llena de personas a su alrededor, con una sonrisa y un aura de perfección que va quedando en el camino por el que pasa. Su vida es como un reality que sintonizo sin tener que pagar el cable. Yo observo desde una ventana de su vida como obtiene lo que quiere, como los años la perfeccionan, como se convierte en líder, como se labra el camino sin oír consejos que jamás ha necesitado, como se le abren puertas sin tener que golpearlas, como se convierte en un gigante... a mí solo me ha tocado observar y aprender de sus experiencias.

¡Su vida es tan emocionante! A veces me gustaría cambiar de roles, dejar que mire un poco mi vida... bueno, pero es que en mi vida no hay mucho que observar, es más, soy un tanto aburridora. Su vida está llena de aventuras e historias por contar. Su vida es un mundo que jamás conoceré de lleno pues no me atrevo a tocarlo del todo. Su vida es un cuento de hadas en donde ella es la protagonista y nunca está sola... es más, creo que jamás ha sentido esa sensación de estar en una habitación llena de personas y sentirse la única en el sitio, pues siempre que entra a un cuarto se convierte en el centro de las miradas, y no sé por qué, pero todo el mundo tiene que ver con ella. 

Ella todo lo puede, es como una heroína para los que leen comics. No hay obstáculo que le impida hacer lo que ella quiere... ni siquiera esas alas que nos quitaron hace años... Es como si sus frenos jamás aparecieran. Es más, parece como si cada dificultad se desapareciera con solo trinar sus dedos, con solo dar una que otra orden... es tan especial la forma como logra hacer sus cosas. No creo que sea cuestión de agallas, lo que pasa es que jamás le sembraron miedos o por lo menos no se los dejó cultivar. Por esto la envidio, soy miedosa por naturaleza... y mi mayor miedo es fracasar (cosa que siento está pasandome)

Si, lo acepto. Hay días en los que me pregunto ¿Por qué ya no me pasa eso a mí? Aunque otros, prefiero seguir siendo a quien ya no reparan por ser, vestirse o hablar de cierta manera. Mi destino a ser watcher es como una de esas capas raras que le salen a uno en cierto momento... porque, tengo que aceptarlo, mis locuras quedaron en la etapa de los 13 a los 19 años... llegar al segundo piso hace que uno no se quiera emborrachar porque "¡QUE BOLETA!" o que lo parches ideales sean menos alcohol y más cenas... ¡¿o será que esto me sucedió por qué a los 20 cambié por un golpe duro en mi vida?! Tal vez no es que sea la pinche watcher, tal vez somos dos bailarinas, solo que yo... tal vez yo solo tengo miedo de volver a bailar. Que raro, me consideraban una profesional en el tema...