Yo recuerdo a un grupo de cuatro adolescentes que bailaban la música de Backstreet boys, N*sync, Spice Grils, MDO y Shakira. Ellas bailaban día y noche. Ellas estaban unidas por una sola cosa, el baile. Yo tengo el recuerdo de una de ellas, una nena de contextura gruesa que soñaba con ser bailarina profesional. Recuerdo que su vida era el baile. Bailaba en la mañana, en la tarde, en la noche, cuando estaba en la piscina, en el parque, en la casa, cuando llegaba al colegio, cuando llegaba del colegio... ella respiraba baile... ¡y si que bailaba! Sabía de salsa, merengue, pop, hip hop, rap... hasta tenía una leve habilidad para moverse como Michael Jackson. Había algo en ella que hacía que uno la viera como una triunfadora.
Era de verse, la pequeña de 14 años hacía más que moverse al ritmo de la música. Cuando la veían bailar, no solo hacía estremecer al público, sino que los hacía parar de sus sitiales y lograba construir todo un jolgorio en escena. Hacía bailar al más viejo y lograba quitarle la pena al más tieso.
Sin embargo, no olvido lo que ocurrió esas vacaciones de verano con la niña de 14 años. Su cuerpo agotado de tanto baile, le hizo una mala jugada. En un día de diversión, el baile la dominó y ella cayó. Una de sus rodillas no fue la misma cuando se levantó. Se movía muy poco y por eso fue llevada al doctor. El doctor le pidió quietud, pero ella jamás tuvo esa actitud.
Los días pasaron y al parecer, mejoró. Sin embargo, el suceso volvió a ocurrir. Esta vez el doctor pidió tres meses de quietud. Ella, resignada, lo hizo. Sin embargo, para saciar sus ansias por bailar, durante esos tres meses comió y comió hasta engordar y cuando intento volver a bailar....
Jamás bailó. Todos sus sueños y esperanzas se desvanecieron... así como las ilusiones se le desvanecen a quien suspira y no es correspondido en el amor.
Lo digo porque.... me siento como esa pequeña niña... y lo peor, es que a nadie nadie le importa...


