No son cifras, es la realidad...
Últimamente he escuchado en las noticias sobre la inseguridad en Cali y las altísimas dificultades por las que pasa la policía Metropolitana debido a la falta de recursos que, según el general Oscar Naranjo, han sido destinados a fortalecer la nómina de guardas cívicos de tránsito. Pensémoslo bien. Por cada guarda cívico, hay como 1000 personas con falta de civismo aquí en Cali. Yo sé, la cifra es inventada pero vaya que si es cierto.
A eso de las ocho de la mañana, estaba llegando a la Universidad con ganas de trabajar. Venía con las dos manos ocupadas por un paquete de regalo el cual pesaba un poquito, traía un vestido negro que se me quería levantar por la brisa que generan los autos al pasar cerca al puente y mi cabello (que venía cepillado) estaba tapándome la vista de lo que uno podría decir el camino para ver la realidad, los ojos. Cuando logré quitarme el cabello de mis ojos, vi que un conductor de una moto – por dejar a su novia en la U- estaba armando un gran trancón en plena vía Panamericana. A su lado, había un joven vestido de jean y camiseta blanca la cual decía Guarda Cívico, y llevaba un peto azabache que recalcaba que era un Guarda Cívico. Este joven le rogaba a la señorita y al señor que por favor fueran cívicos y entrarán hasta la bahía de la Universidad para que la pudiera dejar. No sé cómo, ni por qué, pero después de tanta insistidera, la parejita entró a la bahía. El joven seguía dirigiendo a los vehículos para que entrasen a la bahía y se cuadraran donde era.
Es que gracias a los guardas cívicos es que esa bahía no se ha visto como loca por las mañanas con carros pitándoles a los buses cual Teresa Eckton (Cars), y buses metiéndosele al A14 como photojournalists encima de Lindsay Lohan… y motos por doquier creyéndose cual Matt Kenseth en carrera de la Nascar… Es que gracias a los guardas cívicos que se postran en la mañana en la entrada de mi Universidad, ya casi no se ve el caos entre buses, carros particulares, taxis y transporte masivo (MIO) en esa bahía.
Y que el General Naranjo me perdone, pero es que la realidad es otra. Yo vivo cerca a una estación de policía (CAI), y ya he sido víctima de robos. A unos vecinos les robaron un auto, y otra familia pilló al muérgano con las manos en la masa, se lo llevaron a la estación y al otro día lo soltaron que porque el robo había sido menos de un millón (el pobrecito dice que va a demandar a la familia que porque lo dejaron sin un día de trabajo: robar). ¡¡¡ !!!
¿Hay derecho, señor Naranjo, que usted le achaque la culpa a la falta de recursos, cuando lo que falta es compromiso por parte de la misma Policía Metropolitana? Y es que me he escapado de tomarle fotos a los polis mirando de cierta manera a mi hermana menor que me provoca es insultarles y decirles hasta de qué se van a morir… Aún no se me pasa por la cabeza grabar un poco de sus “quehaceres” por la cuadra porque me he salvado de ser atropellada muchas veces por ellos ya que ¡van manejando en contravía por todo el barrio!
Todos conocemos mi problema de ubicación con las direcciones de Palmetto para el Norte. El otro día estaba perdida y uno de los guardas cívicos me llevó hasta el lugar al que debía llegar. Yo creo que de haberle pedido ayuda al poli que estaba al lado del guarda cívico, jamás me colabora. Ni se inmutó a ver la dirección del papelito (le importó un carajo mi cara de angustia).
El guarda cívico te guía con una sonrisa. La pinche poli lo que hace es mirarte como si fueras un bicho raro y hasta veces te mira por debajo del hombro. No le importa el momento, ni la situación, si no está en turno, les importa un carajo si las personas están o no en problemas. Los guardas cívicos te ayudan con las direcciones así vayan para su casa en el MIO. Cuando se necesita protección (porque para eso es que están) la poli jamás ayuda, el otro día le dijeron a una compañera de estudio que no podían ir con nosotros para proteger una cámara que porque no se podía mover del sitio. ¿Más pruebas que son realidad y no cifras, mi general Naranjo?
Gracias al El Tiempo.com, me he dado cuenta que la semana pasada en una cumbre de seguridad, el Municipio anunció la adición de 6.000 millones de pesos de recursos destinados a la Policía, incrementándose 18.000 millones de pesos el presupuesto para la presente vigencia. ¿No será mejor, querido general, que le pague unas capacitaciones de civismo y compromiso por la sociedad a los polis para ver si de una buena vez se soluciona el problema que hay de seguridad y civismo?
Aceptémoslo, si seguimos con los guardas cívicos en cinco años por lo menos, la madre de familia le importará tirar basura a la calle; el joven le regalará una sonrisa al anciano (incluso un puesto); los buseteros tendrán conciencia de que llevan personas y no bultos de papas… y por lo menos habrá educación, porque al fin y al cabo es lo que hacen nuestros guardas cívicos, educarnos sobre la cultura cívica.
Yo creo que a Cali le hace falta autoridades como los guardas cívicos, que así nos saquen las canas porque nos toca formarnos en la estación del MIO para dejar salir a los que llegan en el masivo, nos toca dejar entrar primero a los ancianos y niños, nos toca recoger la basura que tiramos a la calle, ¡LOS NECESITAMOS! ¡La propia ciudad necesita de ellos! Creo que con esta educación, hasta el problema de seguridad se acaba… Lástima que las autoridades crean que los recursos como armamentos sean la salida para llegar a una Cali mejor.
Como dice nuestro alcalde, es de todos, General.