2 mar 2011

IRRUMPIENDO Y GRITANDO

Por eso no quería escribir…. Pero ya no soporto más este silencio.Además, para eso se hizo un blog, ¿¡no?!
Es difícil vivir, pero lo es aún más cuando tus metas se ven tan apartadas de ti y todo a tu alrededor se torna a un color gris sin saber por qué te ocurre eso, pues no le has hecho nada malo a nadie, pero allí está, ese Karma que tienes que pagar por lo que otros han cometido,
y es como si no se quisiera ir. Eso que jamás deseaste que pasara, pero pasó y ahora tu también debes aferrarte a las consecuencias.

No encuentro el momento indicado para decirlo. No encuentro las palabras y la manera para expresarlo. No sé cómo decirlo… No sé ni siquiera por qué quiero decirlo. He estado callada en estas cuatro paredes de ladrillo que cada vez se hacen más grandes y más absurdas… No encuentro la manera, pero ya me estoy cansando. Ya no me gustan tus comentarios, y he comenzado a odiar tus chistes. No aguanto que llegues y siga sintiendo este hueco en el pecho. No tolero estar en este claustro y me harté de tener que fingir sonrisas y ánimos en vano. No consiento mi mal humor y a veces tiendo a achacárselo a la falta de chocolates y helados.

Tengo la necesidad de decirlo, de gritarlo… NO QUIERO ESTAR AQUÍ. No quiero ser más yo, y me he comenzado a desvanecer en una sonrisa patética que a todo el mundo le agrada y que a medida que pasan los días, le condeno; en una euforia que siempre ha estado en mí y que parece más mi perdición, que mi virtud; y lo que en verdad está comenzando a aparecer en mi inteligencia emocional es un mar de tristeza, de amargura, de desilusión, de desespero. Siento que envejezco rápido. Siento nervios y de sólo pensarlo siento que me ahogo, porque jamás he logrado cumplir mis metas.
De una cosa si estoy segura, ¡Cómo extraño mi mundo rosa! Cómo extraño que me cuide una nana y que alguien me lleve a todo lado. Cómo extraño el pedir y tener en un chasquido. Cómo extraño las clases de ballet, de patinaje, de pintura, de natación que jamás terminé. Cómo extraño soñar y que ese sueño se vuelva realidad. ¡Cómo añoro mi mundo rosa!
Cómo añoro a quien siempre estaba a mi lado y me hacía la vida más amena. Cómo añoro sus cantos, sus cuentos y sus siestas. Creo que ella siempre me hubiera escuchado de verdad, porque siempre lo hizo; ha sido la única que me ha querido por lo que soy y como soy, y creo que creyó alguna vez en mí. También creo que fue ella la que puso en mí, imaginación y palabras para poder estamparla. ¡Cómo añoro a aquella mujer! Alguien que fue más que una mamá y una consejera… fue quien en realidad me entendió y me dio alas para decir que vale la pena luchar por esta vida… ¡CÓMO TE EXTRAÑO! Y creo que mi vida tendría más sentido si estuvieras a mi lado.

2 comentarios:

  1. Jo, cada vez que leo un texto tuyo me siento más y más identificada contigo. Ánimo guapa porque tu sonrisa seguro que tiene que ser tu mejor aliada. Pero porque transmita felicidad.
    El otro día leí un artículo que decía que la gente que trabajaba de cara al público sufría de cansancio psicológico e incluso se deprimía por tener que forzar la sonrisa y aguantar lo que aguantan. Así que, lo que te digo, que tu sonrisa sea tu mejor aliada pero porque transmita tu felicidad.

    Ánimo!! Sé que te tengo abandonada pero estoy de exámenes (aunque no sé ni para qué). Acabo el lunes y reapareceré. Un besazo enorme y ánimo!!! Yo estoy aquí, en la distancia, para todo lo que necesites de verdad.

    ResponderEliminar
  2. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

    ResponderEliminar