¿Qué acaso los sueños no son necesidades?
Dimos pasos desde pequeños y a eso de los 10 años nos encontramos en un mundo en donde un pequeño grano de esperanza comenzó a sembrarse en nosotros. Seguimos caminando y nos encontramos otros cinco granos más y nos dimos cuenta que no solo era una esperanza, ese pequeño grano es ahora un cultivo fantasioso lleno de deseos...
Mis pocos amigos, al hablar de mí, siempre han dicho que soy una romántica empedernida, que no hace más que vivir en una nube de sueños.... y es cierto, lo soy. Desde que tengo 10 años, soy de las que imagino, sueño y escribo. No soy buena en nada más. Tiendo a crear historias absurdas sobre amores grises, pecados deliciosos y finales terroríficos. Soy de las que llora cada que escribe algún trauma de sus personajes, se ríe de las estupideces que estos realizan y se enfada cada que el personaje principal lo hace. Escribir es todo lo que tengo para dar... inclusive en mis relaciones interpersonales.
Escribir... un sueño que nació en mi pasos y se postró en mí como un grano de esperanza cuando logré escribir mi primer poema. Escribir, un sueño que tuve desde que me preguntaron qué quería ser cuando grande y respondí subiendo mis hombros... Escribir, un sueño que sentí muy próximo cuando comencé mi vida profesional. Escribir, un sueño roto cuando la realidad te muestra necesidades...
Y es que los sueños y las necesidades parecen ir de la mano, pero no siempre son fusión idónea para triunfar mientras caminamos por nuestro sendero. Hay momentos, en que debemos decidir si soñamos o si nos llenamos. Y cuando decidimos lo que creemos es lo mejor para nuestras vidas, lastimamos esa otra parte, nos cortan un ala y terminamos nuevamente derrumbados sin haber volado.
¿Qué se debe realizar entonces? ¿Dejar a un lado lo que añoramos desde que tenemos uso de razón y seguir adelante un camino intentado satisfacer lo que necesitamos? o, por el contrario, ¿Hundirse en la obligación de sacar adelante aquello que nació de una esperanza y pasar apuros? ¿Qué es más importante? ¿Que es lo mejor para el alma y el cuerpo?
Muchos dirán, ambos pueden realizarse, ambos pueden hacerse, se puede enriquecer esperanzas sin pasar apuros, siendo así, quién me responde, ¿por qué escribir no ha sido la solución?
Mientras... seguiré pensando qué es más importante, si las necesidades o los sueños... ¿Qué acaso no son lo mismo?

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