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10 jul 2014

Chocolateros Anónimos- Caso 1


Era todo un paquete de colores

"Estaba en el market y ahí le vi por primera vez. Estaba de amarillo. Era no solamente un paquete, era lo que estaba buscando por mucho tiempo. Era de todos los sentidos, se podía ver, saborear, tocar, y hasta escuchar. Su empaque se veía delicioso. Irradiaba luz por todos los sentidos, hasta por dentro. Se podía ver que estaba bien equipado, había chocolates por mil... 

Lo miré tras los estantes. Lo miraba con delicadeza y malicia, quería devorarlo. El empaque no le lucía para nada, pero podía imaginar qué tanto podía devorar. De solo recordar esos pequeños pedazos de chocolate con leche revestidos de azúcar...

De pronto, detallé un poco más y me gustó, el amarillo me condujo a una especie de síndrome impulsivo, me llamó su apariencia, una atención externa guiada por un objetivo final, un objetivo emotivo. Era evidente, lo quería.

Me dirigí hasta él y como buena consumidora, lo probé... no era solo un chocolate. Mis rodillas temblaban y mi corazón latía muy fuerte no porque estuviera nerviosa, sino porque en mí había nacido algo que ya había olvidado, una atracción muy fuerte por estos placeres, que parecían mayores a mi cordura.

Poco después me di cuenta. No solo fue expuesto a baño María sino que había pasado por papel vegetal y había sido expuesto en el refrigerador. Conté sus placeres, sus calorías, sus movimientos en mi boca... expuse todo lo que pude y comencé a conocerlo. 

No solo conocí su tipo de colorante, sino que supe que me haría un mal pero aún así, ahí estuve. Estuve adicta a él por cinco años, cinco miserables años donde jamás volví a olerle, ni a verle. Por ahí dicen que se consume mejor con otros chocolates, y con otro tipo de snacks. 

Su colorante quedó en mí, y le agradezco, eso me ha hecho más fuerte, más fría ante los chocolates. Fue mi primera adicción. Fue mi única adicción. Ese chocolate no solo fue uno más del montón, era todo un paquete de colores."

Porque los chocolates de colores no solo son nuestros amigos, también nos hacen daño...


31 may 2014

Chocolateros anónimos - mientras regresa la inspiración

O sea, si hay Alcohólicos anónimos,
¿por qué diantres no hay un grupo llamado chocolateros anónimos?  


Necesito un minuto y 365 días más para decir y convencer a miles que mi afición por el chocolate no viene en empaques de 300 pesos con un chocolate de cuatro cuadritos que está más orgásmico que el man que a uno le gusta. 

Sí, lo acepto. Soy de las que peca y empata cuando estamos hablando de chocolates (bueno, en otras cosas también... pero este no es el caso). Soy de las que compara el chocolate con una noche de orgasmos y un día de shopping. ¡ME ENCANTA EL PINCHE CHOCOLATE! 

No solo es su sabor. Es su olor, su textura, las emociones que produce, ese no sé qué que me derrite, su forma de llamarme: "Cómeme Sweety, cómeme"... y estoy al tanto de algo, ¡tengo que superar al chocolate! Tengo que verle y no extrañarle. Tengo que dejar de añorarle. Tengo que ser fuerte y decir, ¡SWEETY! ¡NO MÁS CON EL CHOCOLATE! Es tan delicioso que es imposible dejarlo a un lado. Es como... como Golum con el "precioso".... Es una extraña exquisitez... vuelvo y pregunto, ¿Por qué diantres no hay un grupo de chocolateros anónimos? Lo admito, SOY UNA ADICTA AL CHOCOLATE (Al mecato en general). 

No en serio, ahora sí ya en serio.

¿Cómo no va a haber un grupo en el que uno pueda aventurarse con sus problemas de Chocolate? Un grupo que entienda las necesidades que uno tiene, tuvo y tendrá sobre chocolate. Personas que sepan por lo que uno está pasando y sepan dar apoyo con este difícil tema de obviar el chocolate el resto de la vida. Individuos que sientan por el chocolate lo que uno siente: paz, liviandad, romanticismo, espontaneidad... Gente al rededor que sepa por qué el chocolate le dice uno "Cómeme Sweety, cómeme"... Conocer el por qué de su necesidad en nuestras vidas y por qué, si somos conscientes de que tenemos que dejarle a un lado y olvidarle, seguimos en esa mala vibra y onda de antojos por algo que no llega ni a beneficiarnos. Un lugar dócil, experto, sin regaños, ni juicios, un sitio, (y que sea con acento argentino por favor) simplemente, en donde juntos podamos salir de aquella divina obsesión. (El que lo entendió, lo entendió)

Yo sé, habrá el loco que lleve una bolsita de chocolates el último día de rehabilitación o a alguna salida y comience cierto tipo de disputa o alguna faena debido a los PINCHES CHOCOLATES y terminemos con 2 semanas más de detox porque... bueno, la bolsa no era tan chiquita.

Y tal vez no sea así, tal vez solo lo manden a comer chicle a uno, pero de todas maneras, yo insisto, un grupo de esos debería ser super, no solo para intercambiar momento achocolatados (un tanto candentes y otro tanto prohibidos), también para curar otros tantos que nos ha dejado el chocolate. 
 

27 oct 2010

AY NOOOOOOOOO!!!!

POR MÁS QUE LO INTENTO, E INTENTO.... NO ME SALE NADA PARA ESCRIBIR!!!

Tengo angustia existencial por eso!!! Alguien me ha quitado la inspiración y no sé cómo hacer para que regrese!!!

Siento que me he caído...
Por cierto, me aprobaron el Anteproyecto... hago TESIS!!!