2 ago 2013

Mi escritura actual

Bueno... estoy escribiendo, y como pocos te leen blog...

TRATANDO DE DECIR VERDADES…

Los días pasaban y todo lo que Sebastián me dijo a cerca de Matías comenzó a irrumpir en mi cabeza. No podía creer que solo quisiera tener sexo con Matías.

¡Está bien! Es cierto, siempre que lo veo es como si hubiera toda una fiesta de chocolate por todo mi cuerpo. Mis sentidos se descomponen en erotismo. Mi piel se eriza y tengo la necesidad de devorar placer. Mi sentido del gusto se exhorta y los pequeños sabores se transforman en toneladas de prohibiciones, mi sentido del tacto se agudiza y lo que parece casual se convierte en pecado y mi sentido del olfato transgiversa los olores por deliciosas impurezas…. Y con Matás siento todo esto cada vez que le veo.

Entonces…. Quizás Sebastián tiene razón. Quizás solo es sexo, pero entonces… ¿cómo le digo eso a Matías? No es tan fácil. No puedo llegar a su lado, tomarlo del brazo y decirle: “¡HOLA! Eres mi chocolate nocturno, ¡déjame comerte!”

- ¿Por qué no? - Podía escuchar la voz de Sebastián en mi cabeza.

- Porque no es apropiado. - Respondía en mi mente. ¡Sí! No es correcto que le digas a alguien que le consideras una barra de chocolate lista para ser comida, como si ellos fueran algún elixir mágico que está ahí en tu casa cada noche para salvarte de deshidratación sexual. ¡No es apropiado! No cuando tú eres la niña y no el niño. Las niñas no hacen eso… suena muy pervertido.

- Sí, ¡pero esa la realidad! - Otra vez la voz de Sebastián rebotaba en mi cabeza.

Además, él no quiere ser comido por una niña como yo. A él no le gustan las niñas buenas gorditas y pequeñas. Él quiere el tipo Gabriela, no el tipo Susana. Yo soy más del tipo tierno, que no mata ni una mosca, más considerado como una mascotica. Soy el tipo de persona que solo le hablas cuando necesitas algo de ella. Nunca he sido la importante, entonces ¿por qué decírselo?

- ¡Pues para que lo hagan! -

- ¡Sebastián! ¡Deja de aparecer en mi cabeza! -

- ¡NO! ¡ESCUCHA! ¡VIVE TU VIDA POR UNA VEZ! Si no te atreves a vivir tu vida entonces, ¿Quién lo hará por ti? No lo hará tu mamá, ni tu hermana ¡NADIE! Nadie vivirá por ti. Nadie la vivirá por ti, y lo que pasa es que la vida sigue y estás envejeciendo, y es necesario que experimentes cosas que las niñas de tu edad hacen. Ahora, para de ser una nenita consentida, toma las riendas de tu vida y dile que ¡QUIERES CON ÉL! -

La voz de mi mejor amigo metida en mi cabeza relucía como taladro en ella, pero tenía razón. Tengo que decírselo. De otro modo, viviré toda mi vida preguntándome qué hubiera pasado y así jamás viviré mi vida. También porque tengo esa necesidad. A veces, siento ese sentimiento descabellado de decirle que sea mi barra de chocolate. Puedo imaginarme tocando ese perfecto estómago, mostrándole exactamente, lo mucho que le deseo y le quiero….

¿A quién engaño? Si lo primero que haría es gritarle desde el otro extremo de mi casa que él es la cosa más deliciosa que jamás he visto, más que una barra chocolate, y ahí, justo ahí, morirme de vergüenza. Sería lo último que haría en mi vida. Como si estuviera agonizando de una enfermedad muy peligrosa y no sé si las personas lo sentirán así, pero para mí, querer a alguien y no ser querido de regreso se siente así, como si estuvieras muriendo.   

Sí, así lo siento yo. Cuando quieres a alguien, sin importar si es sexo o no, y esta persona no te quiere del mismo modo se siente un dolor intenso en el estómago y tu pecho pide litros y litros de oxígeno. Algo en tu nariz comienza a doler, como si sus feromonas fueran peligro en mi vida. Entonces tus ojos sienten ese algo y ahí es donde nacen las lágrimas. Sin olvidar que siempre te siente débil como si tuvieras alguna carencia de oxigeno y sientes como si te fueras a morir. La verdad, no quiero sentir eso por él, una y otra vez cuando lo vea, como si me pudriera en vida.

Entre otras cosas, ¿Qué puedo ofrecerle a Matías? Él es el profesor, yo solo soy la hermana de la estudiante. No tenemos nada en común… nada nos ata. ¿Cómo pasar tiempo con alguien que ni siquiera debe saber tu nombre?

- ¡Busca la oportunidad! - Nuevamente la voz de Sebastián en mi cabeza - Haz que te tenga que explicar algo a cerca de Freud. ¡Dile que no entiendes! - ¡Esa era una buena idea! Por supuesto que era una buena idea. Lo único que yo tendría que hacer era hacerme la bruta sobre un tema de filosofía. Y si, Freud me había costado trabajo entenderlo.

Mi mente entendió lo que debía hacer. Sin embargo mi cuerpo no…

2 comentarios:

  1. ja!!!! y que paso despues?!?!

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  2. JEJEJEJE... Hay que esperar... porque antes pasan cosas y desps tambien.... cuando esté listo el libro, serás una de las primeras personas a quien se lo voy a poner a leer... tengo visto un total de 100 pags.

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