Si sonríes, sabrás que son para ti....
1. Porque he crecido un metro y dos centímetros desde que nací. Medí 48 centímetros.
2. Porque caminaba en punticas cuando pequeña
3. Porque quería una vaca para ponerle mucho cuidado para que no me mordiera
4. Porque llamaron a mis papás del cole a decirles que deberían aprovechar mi aptitud por el baile
5. Porque la pre-adolescencia solo la sabemos ellas y yo
6. Porque soy experta en crispetas
7. Porque después de coger lápiz y papel, no los quise volver a soltar
8. Porque los besos son pecado
9. Porque bailé el caballito
10. Porque mis chistes son malos
11. Porque los pensamientos son más pecaminosos que el chocolate
12. Porque el verde es mejor que el purpura
13. Porque las margaritas son románticas y las rosas eróticas
14. Porque el helado y el chocolate son paraíso
15. Porque tengo un universo de pequeñas cosas
16. Porque muchos no creen y otros menos, aunque muchos demasiado
17. Porque somos exhortados
18. Porque nos hemos reído y nos faltan risas
19. Porque hemos aprendido a sobrevivir
20. Porque aprendí a ser fresa-normal y dejé el fresa-gomela
21. Porque tengo gustos raros y anécdotas absurdas
22. Porque hay más de un amor platónico
23. Porque ¡EOIN MACKEN y SANTIAGO CRUZ han respondido unos tweets!
24. Porque parecemos minions
25. Porque a veces hago locuras... no preguntemos cómo
26. Porque a veces hemos tenido rumbas de más
POR ESO Y MUCHO MÁS, ¡¡HOY HAY QUE DAR 26 SONRISAS!!
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29 ago 2013
24 ago 2013
LA SORPRESA DE OCTUBRE I
Cuando estudiaba, escribía cosas más interesantes.... Esto es un trabajo de periodismo narrativo, algo muy interesante que investigué... Va por tandas...
LA SORPRESA DE OCTUBRE
-Bueno, ya
vamos para allá- Colgó Consuelo.
Una Señora de
unos 40 años, muy delgada y de piel pálida, miraba a Benjamín, su esposo, con sus
labios entre abiertos y sus cejas muy levantadas.
-Ve papi, era
Alejandro. Que vamos a la Uribe que Lorena se puso muy mal y que parece ser que
está en embarazo-
Miró el
reloj. Su reloj digital marcaba las 10:00 p.m. Inmediatamente, se paró de la cama
y caminó hasta el closet. Sacó un blue jean y una camiseta blanca. Mientas ella
y su esposo se vestían, ella tenía un hueco en el estomago. Sabía que si Lorena
estaba embarazada cambiaría la vida de Alejandro y que, posiblemente, la de
ella. Su rostro era más pálido que de costumbre y su respiración variaba de
acuerdo con los latidos de su corazón, que en el momento, bombeaba la sangre
más rápido, haciendo que esta tuviera más rapidez. En su mente, rogaba a Dios
porque todo saliera bien.
Consuelo solo
podía pensar en la frase “Parece ser que está en embarazo”. Alejandro aún no
terminaba sus estudios como contador, y seguía siendo su responsabilidad hasta
el día en que él terminara sus estudios en la Universidad.
Ella y su
esposo salieron de su apartamento y de dirigieron al de Lorena. Cuando
timbraron, el hermano de Lorena abrió la puerta. Les saludó y les entregó una
maleta. Era una maleta negra marca Totto que
se veía llena debido a que era pequeña. Consuelo la recibió y salieron para la
Clínica Rafael Uribe en un carro blanco, marca Lada Station wagon, modelo 94.
Cuando
llegaron a la Clínica, La mamá y el papá de Lorena, junto con Alejandro abordaron
a Benjamín y a Consuelo en la entrada de la clínica Rafael Uribe. Ahí recibieron
el maletín.
-Es una
niña.- Le dijo la mamá de Lorena a Consuelo.
-¡Ahh! ¡¿Si?!
¿Ya nació?- Consuelo miró extrañada a Alejandro. Él no decía nada.
La tez blanca
de Alejandro se veía más pálida que de costumbre y sudaba frío. Sus ojos
reflejaban asombro y tristeza. No sabía que decir. Sabía que lo hecho, hecho
estaba y que había que asumir la responsabilidad… ¿o no?
-Sí, ya
nació.- Dijo la mamá de Lorena.
-¿Y se puede
ver?-
-No, ya no
dejan entrar a nadie.-
Alejandro
entró a dejar el maletín a Lorena. Mientras lo llevaba, veía pasar sus sueños
de largo. ¿Qué iría a pasar con su estudio? Su estomago aún sentía un hueco
enorme, seguía sudando frío, y, lo peor de todo, es que sus sueños se habían
visto frustrados.
Sin embargo,
lo que ahora más le importaba era lo que Consuelo y Benjamín pensaran de esto.
Después de todo, ellos eran quienes estaban encargados de él y él había
decidido jugárselas para calmar sus ansias por experimentar formas de amar con
Lorena.
Consuelo es
la tía materna de Alejandro. Ella le dio vivienda en Cali desde que llegó a
prestar el servicio militar. Su tía siempre había sido una mano amiga desde que
su mamá murió cuando él apenas tenía ocho años. Ella siempre le había dado la
mano, había celebrado sus cumpleaños, siempre le había dado buenos consejos,
siempre había estado ahí para él y sus hermanas. Su relación con su tía era muy
cercana, más que con su abuela, quien tomó la responsabilidad de estar al
frente para sacarlos a él y a sus hermanas adelante.
Sin decir una
palabra, le entregó el maletín a Lorena, le sonrío y salió inmediatamente
porque la enfermera no lo dejó quedarse.
De regreso a
casa, en el carro de Benjamín, Consuelo venía hablándole a Alejandro, mientras
él veía por la ventana las calles de Cali. Sentía algo muy dentro de él que no
le permitía ver a su tía a los ojos y decirle “Lo siento”.
-Vea
Alejandro, usted tiene que ponerse a trabajar para sacar esa nenita a adelante.
Le va a tocar pasarse a estudiar por las noches. Y créame que la
responsabilidad que se le viene es dura. Porque usted va a responder por esa
niña, ¿Cierto?-
-Si tía.-
Dijo, virando su mirada hacia sus tíos en el auto.
-Alejandro,
la responsabilidad de sacar un hijo adelante es muy grande. Tiene uno que estar
pendiente de ellos siempre, apoyarlos, ayudarlos y, sobre todo, guiarlos…-
Los consejos de su tía volaron por la ventana
cuando volvió a mira hacía el paisaje de concreto que se posaba en esa noche
llena de sin sabores.
2 ago 2013
Mi escritura actual
Bueno... estoy escribiendo, y como pocos te leen blog...
Mi mente entendió lo que debía hacer. Sin embargo mi cuerpo no…
TRATANDO DE DECIR VERDADES…
Los días pasaban y todo lo que Sebastián me dijo a cerca de Matías comenzó
a irrumpir en mi cabeza. No podía creer que solo quisiera tener sexo con
Matías.
¡Está bien! Es cierto, siempre que lo veo es como si hubiera toda una
fiesta de chocolate por todo mi cuerpo. Mis sentidos se descomponen en
erotismo. Mi piel se eriza y tengo la necesidad de devorar placer. Mi sentido
del gusto se exhorta y los pequeños sabores se transforman en toneladas de
prohibiciones, mi sentido del tacto se agudiza y lo que parece casual se convierte
en pecado y mi sentido del olfato transgiversa los olores por deliciosas
impurezas…. Y con Matás siento todo esto cada vez que le veo.
Entonces…. Quizás Sebastián tiene razón. Quizás solo es sexo, pero
entonces… ¿cómo le digo eso a Matías? No es tan fácil. No puedo llegar a su
lado, tomarlo del brazo y decirle: “¡HOLA! Eres mi chocolate nocturno, ¡déjame
comerte!”
- ¿Por qué no? - Podía escuchar la voz de Sebastián en mi cabeza.
- Porque no es apropiado. - Respondía en mi mente. ¡Sí! No es correcto que le
digas a alguien que le consideras una barra de chocolate lista para ser comida,
como si ellos fueran algún elixir mágico que está ahí en tu casa cada noche
para salvarte de deshidratación sexual. ¡No es apropiado! No cuando tú eres la
niña y no el niño. Las niñas no hacen eso… suena muy pervertido.
- Sí, ¡pero esa la realidad! - Otra vez la voz de Sebastián rebotaba en mi
cabeza.
Además, él no quiere ser comido por una niña como yo. A él no le gustan las
niñas buenas gorditas y pequeñas. Él quiere el tipo Gabriela, no el tipo
Susana. Yo soy más del tipo tierno, que no mata ni una mosca, más considerado
como una mascotica. Soy el tipo de persona que solo le hablas cuando necesitas
algo de ella. Nunca he sido la importante, entonces ¿por qué decírselo?
- ¡Pues para que lo hagan! -
- ¡Sebastián! ¡Deja de aparecer en mi cabeza! -
- ¡NO! ¡ESCUCHA! ¡VIVE TU VIDA POR UNA VEZ! Si no te atreves a vivir tu
vida entonces, ¿Quién lo hará por ti? No lo hará tu mamá, ni tu hermana ¡NADIE!
Nadie vivirá por ti. Nadie la vivirá por ti, y lo que pasa es que la vida sigue
y estás envejeciendo, y es necesario que experimentes cosas que las niñas de tu
edad hacen. Ahora, para de ser una nenita consentida, toma las riendas de tu
vida y dile que ¡QUIERES CON ÉL! -
La voz de mi mejor amigo metida en mi cabeza relucía como taladro en ella, pero tenía razón. Tengo que decírselo. De otro modo, viviré toda mi
vida preguntándome qué hubiera pasado y así jamás viviré mi vida. También
porque tengo esa necesidad. A veces, siento ese sentimiento descabellado de
decirle que sea mi barra de chocolate. Puedo imaginarme tocando ese perfecto
estómago, mostrándole exactamente, lo mucho que le deseo y le quiero….
¿A quién engaño? Si lo primero que haría es gritarle desde el otro extremo
de mi casa que él es la cosa más deliciosa que jamás he visto, más que una
barra chocolate, y ahí, justo ahí, morirme de vergüenza. Sería lo último que
haría en mi vida. Como si estuviera agonizando de una enfermedad muy peligrosa
y no sé si las personas lo sentirán así, pero para mí, querer a alguien y no
ser querido de regreso se siente así, como si estuvieras muriendo.
Sí, así lo siento yo. Cuando quieres a alguien, sin importar si es sexo o
no, y esta persona no te quiere del mismo modo se siente un dolor intenso en el
estómago y tu pecho pide litros y litros de oxígeno. Algo en tu nariz comienza
a doler, como si sus feromonas fueran peligro en mi vida. Entonces tus ojos
sienten ese algo y ahí es donde nacen las lágrimas. Sin olvidar que siempre te
siente débil como si tuvieras alguna carencia de oxigeno y sientes como si te
fueras a morir. La verdad, no quiero sentir eso por él, una y otra vez cuando
lo vea, como si me pudriera en vida.
Entre otras cosas, ¿Qué puedo ofrecerle a Matías? Él es el profesor, yo
solo soy la hermana de la estudiante. No tenemos nada en común… nada nos ata.
¿Cómo pasar tiempo con alguien que ni siquiera debe saber tu nombre?
- ¡Busca la oportunidad! - Nuevamente la voz de Sebastián en mi cabeza -
Haz que te tenga que explicar algo a cerca de Freud. ¡Dile que no entiendes! -
¡Esa era una buena idea! Por supuesto que era una buena idea. Lo único que yo
tendría que hacer era hacerme la bruta sobre un tema de filosofía. Y si, Freud
me había costado trabajo entenderlo.
1 ago 2013
NECESIDADES Y SUEÑOS....
¿Qué acaso los sueños no son necesidades?
Dimos pasos desde pequeños y a eso de los 10 años nos encontramos en un mundo en donde un pequeño grano de esperanza comenzó a sembrarse en nosotros. Seguimos caminando y nos encontramos otros cinco granos más y nos dimos cuenta que no solo era una esperanza, ese pequeño grano es ahora un cultivo fantasioso lleno de deseos...
Mis pocos amigos, al hablar de mí, siempre han dicho que soy una romántica empedernida, que no hace más que vivir en una nube de sueños.... y es cierto, lo soy. Desde que tengo 10 años, soy de las que imagino, sueño y escribo. No soy buena en nada más. Tiendo a crear historias absurdas sobre amores grises, pecados deliciosos y finales terroríficos. Soy de las que llora cada que escribe algún trauma de sus personajes, se ríe de las estupideces que estos realizan y se enfada cada que el personaje principal lo hace. Escribir es todo lo que tengo para dar... inclusive en mis relaciones interpersonales.
Escribir... un sueño que nació en mi pasos y se postró en mí como un grano de esperanza cuando logré escribir mi primer poema. Escribir, un sueño que tuve desde que me preguntaron qué quería ser cuando grande y respondí subiendo mis hombros... Escribir, un sueño que sentí muy próximo cuando comencé mi vida profesional. Escribir, un sueño roto cuando la realidad te muestra necesidades...
Y es que los sueños y las necesidades parecen ir de la mano, pero no siempre son fusión idónea para triunfar mientras caminamos por nuestro sendero. Hay momentos, en que debemos decidir si soñamos o si nos llenamos. Y cuando decidimos lo que creemos es lo mejor para nuestras vidas, lastimamos esa otra parte, nos cortan un ala y terminamos nuevamente derrumbados sin haber volado.
¿Qué se debe realizar entonces? ¿Dejar a un lado lo que añoramos desde que tenemos uso de razón y seguir adelante un camino intentado satisfacer lo que necesitamos? o, por el contrario, ¿Hundirse en la obligación de sacar adelante aquello que nació de una esperanza y pasar apuros? ¿Qué es más importante? ¿Que es lo mejor para el alma y el cuerpo?
Muchos dirán, ambos pueden realizarse, ambos pueden hacerse, se puede enriquecer esperanzas sin pasar apuros, siendo así, quién me responde, ¿por qué escribir no ha sido la solución?
Mientras... seguiré pensando qué es más importante, si las necesidades o los sueños... ¿Qué acaso no son lo mismo?
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