8 ago 2010

Mis cartas en defensa de mi cobardía

A veces no sé si es cuestión de coraje o de cobardía, pero este es uno de los temas más difíciles por el que me ha tocado pasar...

No me considero cobarde, pero Ambrose Bierce alguna vez escribió "Un cobarde es una persona en la que el instinto de conservación aún funciona con normalidad." Me pregunto entonces, ¿Seré así de cobarde? Antes de poder desglosar mi baraja de defensa, quiero decirles que según la RAE, la cobardía es falta de ánimo y valor; y que el cobarde no es más que el pusilánime, sin valor ni espíritu. Además, siguiendo con la RAE, el pusilánime es ese falto de ánimo y valor para tolerar las desgracias o para intentar cosas grandes. Ahora bien, téngase en cuenta que ánimo lo voy a ver como intención, voluntad (Que también es significado de la RAE).

Mi baraja de defensa comienza con una de mis cartas de amor. Una noche entre Septiembre y Diciembre del 2006 cuando ya había tomado la decisión arriesgada de decirle lo que en realidad sentía después de haber tocado varias veces sus labios con los besos más apasionados que jamás alguien me había dado. Alguien desde hace rato me había dicho que era la mejor manera de poder expresar lo que sentía, decírselo al ser que amaba, que lo amaba. "Así no sea correspondido". Creo que ha sido lo más duro que me ha tocado hacer, pues no suelo abrir mucho mi corazón. Anyway, esa noche me senté a su lado y poco a poco comencé a decirle lo que sentía. Cada impulso, cada sentimiento, cada de lo que él hacía en mí había sido manifestado por todos mis sentidos, y descubierto por él, quien solamente me regaló un abrazo de amistad... porque lo de nosotros solo fue un juego.

Mi segunda carta de defensa sigue con una historia de superación personal. Tomar la decisión de no dejarme caer después que personas a mi alrededor rompieran mi burbuja rosa y perdiera todo, es cuestión de voluntad, de valor y, sobre todo, de intención. No pude quedarme en casa lamentándome sobre las cosas. Tuve que aceptar que hay que seguir adelante, NO MATTER WHAT! (¡Sin importar qué!) Y aquí sigo.

Finalmente, termino con mi tercer carta, la búsqueda de mis sueños. Estoy convencida que llegaré a ser una excelente guionista, y que estaré dirigiendo mis propios guiones. Además, seré una excelente cronista de un periódico y/o revista.

Aquí llega la parte más difícil por la que he pasado al escribir esta entrada. Resulta que no soy del todo valiente. Mi coraje tambalea cada vez que mis miedos afloran en mi inteligencia emocional, y es más el miedo que el coraje. Al parecer soy toda una cobarde.

Primero porque amar a una persona de esa manera no es fácil cuando, por miedo a perderle del todo, no dices nada y haces todo para complacerle. La verdad es que ya le perdí. Son pocos los buenos recuerdos a su lado, y son vagos ya. Pese a esto, aún siento que todos mis sentidos se retuercen al hablar de él. Tal vez me falte valor y voluntad para decirle adiós. Segundo porque pasó todo un año para que dejara de llorar, lamentar y añorar ese mundo rosa. Mundo que aún añoro, pero no es difícil seguir sin él. Ya aprendí a ver el vaso medio lleno, y no medio vacío. Tercero porque cada vez que intento llamar, buscar o, por lo menos, indagar sobre esa búsqueda de mis sueños, los miedos aparecen y comienzo a cuestionarme sobre muchas cosas... "Y si...". Johann Wolfgang Goethe sale con una frase que me hace sentir apenada "No es suficiente querer, se debe también hacer". Soy lo peor...

Al parecer soy una cobarde, pero una cobarde que intenta hacer todo con voluntad, valor e intención. Así que esas son mis tres cartas de coraje, que más bien es todo un drama de cobardes que intenta mostrar el lado bueno de sus hazañas, solo para volver a derrumbarlas cuando las cuenta de verdad...

3 comentarios:

  1. No veo tu cobardía por ningún lado. Sentir miedo no es de cobardes, es natural. El miedo está en todo el mundo, en todas partes, en casi todos los actos y motivaciones. Si te fijas un poco, casi todo lo que haces lo haces por miedo a algo. El problema viene cuando ese miedo, en lugar de movernos, nos paraliza y nos impide actuar. Aunque hay ocasiones en las que eso es bueno, pues si no tuviésemos miedo al dolor seguiríamos dándonos golpes en la cabeza contra ese muro que nunca vamos a derribar, ¿no crees?

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  2. Gracias!! Yo pense que la cobardía era ese miedito que siempre me da!

    Voy a tenerlo encuenta, muchas gracias.

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  3. Estoy de acuerdo con La Aspirante. Creo que la palabra cobarde es un adjetivo con el que no se te puede calificar, al menos por lo que he visto leyendo tu blog.

    Haz la siguiente reflexión: ¿Se puede considerar a una persona valiente si nunca ha sentido miedo?

    Yo creo que no. Ser valiente es sentir miedo de algo y aún así seguir adelante, luchando con ese miedo. Así que no vuelvas a pensar nunca que eres cobarde. Te puede costar más o menos superar los palos pero mientras los afrontes nunca serás cobarde.

    Un besazo enorme. Espero que te sirva de algo xD

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