Cerró los ojos y tocó su cuerpo... todo estaba bien. Sentía un leve ardor, un leve punzón, una leve inflamación, un leve mareo...Volvió a tocarse. Su cuerpo estaba intacto... ¿Qué era entonces? Sintió el corazón roto y la edad despedazada. Encontró el dolor y pudo decir:
Me duelen las palabras
Me duelen las hadas
Me duelen los sueños
Me duele la inspiración...