Put your heart back in your pocket, pick your love up off the floor,
when your momma says to stop it, but girl, let me tell you more:
If he’s 95 or 22, a boy’s gonna do what he’s gonna do,
he says he don’t love you anymore, so pick up off the floor.
Pick up off the floor - MIKA
En español:
Pon de nuevo tu corazón en el bolsillo, levanta tu amor del piso,
cuando tu
mami dijo que pararas, pero niña, déjame decirte algo mas:
Si él tiene
95 o 22, un niño siempre hará lo que hace,
te dice que
ya no te ama más, entonces párate del piso.
PÁRATE DEL PISO
Como siempre, una canción de Mika me salta a la cabeza y ya sabemos por qué la escribo en español...
La vida se sentía sola. Estaba en clase pero no prestaba atención. Hacía los trabajos pero no con el gusto que siempre los hacía. Mis amigos reían y yo no quería hacerlo. Los días pasaban y yo... cada vez me sentía menos.
Dos de la mañana y se sentía venir una tormenta en mí. Yo estaba sola y mis lágrimas corrían por mi cara como ríos caudalosos. Todo me lo preguntaba. ¿Qué había ocurrido? ¿Por qué había terminado de esta manera? ¿Por qué me dejé llevar por mis impulsos? ¿Por qué lo hice? ¡Pero estaba lista! ¡Pero era él! ¿Por qué ya no me habla? ¿Por qué me siento tan sola? ¿Significó nada para él cuando para mi lo fue todo? ¿Por qué no podemos sentir lo mismo? ¿Por qué no me quiere? ¿Por qué no soy importante en su vida? ¿Por qué me falta la respiración? ¿Por qué no me puedo despertar de esta pesadilla? ¿Por qué le doy tanta importancia? ¿Por qué no me siento yo? ¿Por qué..? ¿Por qué..? ¿Por qué..?
Así se fue apagando algo en mí. Ese algo, lo que lo hace a uno único. Llegó navidad y no quise volver a la emisora. Ir a ese sitio me hacía sentir más sola. En realidad, salvo por la U y sus trabajos, ir a cualquier parte de la ciudad me hacía sentir muy sola. No podía llorar en casa porque ahí estaban papá y mamá, y ¿qué dirían de la educación y los valores familiares? ¿Cómo explicarles que quería llorar porque estaba enamorada de un no-soy-lo-uno-ni-lo-otro? Lo único que me quedaba eran las noches. Si, la oscuridad, la ventana abierta que jamás pude cerrar, la cama fría, la almohada envuelta en lágrimas... ese era mi verdadero refugio. Lloraba y me preguntaba muchas cosas, pero jamás obtenía una respuesta. Hubo una que otra vez en la que mamá se despertaba y me decía que parara de llorar. Lo intentaba, pero no podía. Cansé a mis amigos de él, y creo que fui perdiéndolos uno a uno por ese tiempo (recobrarlos fue duro pero lo hice)...
Recuerdo que llegó el sexto semestre. Ese en el cual los diseñadores cogen por un lado y los periodistas por otro. Cada vez veía menos a mis amigos. Cada vez ellos estaban ocupados con sus entregas... yo comencé a estar sola, a llegar a la U, ver clase y salir directo a mi casa; y las cosas en casa estaban peor. No tenía a quién contarle mis problemas. Un día, estaba en clase y alguien se me acercó y me dijo: "No eres la misma del semestre pasado. Antes llegabas a clase e iluminabas el salón, todos sabíamos que habías llegado, pero ahora no. ¿qué te pasa?" Le medio sonreí a esa persona: "No me había fijado que iluminaba el salón cuando llegaba." "Si. Eras como la canción de los Beatles, Here comes the sun dee doo dee doo. Pero te han apagado la luz" Más bien me la han robado, pensaba yo.
Un buen día salí de clase y entré a saludar a un profe al cual le tengo mucho cariño. Me preguntó qué pasaba y yo simplemente, rompí en llanto. Era difícil hablar de eso sin llorar. Era imposible contener las lágrimas... él me había quebrado el corazón y no sabía cómo volverlo a sanar, no sabía como levantarme de ello... a uno en el cole JAMAS le enseñan a levantarse de ello... eso no iba incluido en el paquete de la educación que mis padres pagaron en el cole. A mi no me dieron clase con Manual para salir de la tusa. ¡ESO NO ESTABA EN MI EDUCACIÓN! A todas estas, ¿Por qué no hay clase de esto en los colegios? Imagínense a la profesora: "Saquen todos el Manual para salir de la Tusa. ¡Mañana hay quiz sobre el arte de llorar!" En cambio me tocó leer El mundo de Sofía. Como si eso lo hubiese utilizado de algo en mi vida.
En fin... Este profe fue mi profesor de informática por un año. Nos habíamos vuelto amigos, pero jamás me había dado a la tarea de sentarme horas a hablar con él. Ese día supo qué decirme, supo cómo hablarme... supo explicarme. Sin embargo, no fue ese mismo día en que su tarea de Maestro espiritual terminó. Yo le digo Maestro Miagi, y fue porque durante todo un año hizo el esfuerzo por escucharme, tenderme el hombro y darme un punto sensato sobre lo que ocurría con él. Gracias al MAESTRO MIAGI, yo estoy viva. Fue él quien vio que yo estaba tocando fondo y fue él quien me extendió su mano, sus experiencias y su conocimiento para que yo pudiera salir a flote. Fue el MAESTRO MIAGI quien, con sus consejos y sus respuestas, me paró del piso, quien me limpió el alma, quien me secó las lágrimas, quien me sanó y quien me animaba para que escribiera esta historia -la cual escribo seis años después, recuerdo que me decía "Escríbelo para que te deshagas de ello".
Mi MAESTRO MIAGI, ha sido el único maestro que no me ha cobrado por sus lecciones y que más me ha enseñado. A usted, mi amigo, le debo mi vida, mi felicidad, mi camino a volver a ser quien era y quien soy... por usted estoy viva, y jamás se lo he agradecido de la manera más sensata. Fue usted quien vio mi oscuridad y la convirtió en luz. Fue usted quien me hizo volver a querer la vida. Fue usted y nadie más... Le debo tanto Maestro Miagi, y a decir verdad no sé cómo agradecerle. Creo que si mis padres alguna vez se dan cuenta de ello, serán ellos quien le agradezcan más que yo, recuerde que POR USTED ESTOY VIVA, MAESTRO MIAGI. No ha habido clase más bonita como las que usted me daba, las que me ponían a pensar de verdad... recuerdo cuando ibamos caminando entre las aulas y me dijo: "No importa la edad, un hombre siempre hará lo que hace, y si te quería llevar a la cama, así tenga 22, 32 o 92, siempre hará lo que se propone"... ¡GRACIAS MAESTRO MIAGI!
No se vayan a despegar. Viene la parte más graciosa de todas. Así me lo dijo una amiga palmireña: "¡¿Y ese man tan viejo se va a poner a estudiar?!" Pero eso tendrá su propio capítulo.