El momento de la verdad... por la que muchas veces me pregunto,
¿Por qué seguir amandolo?
Aunque muchos creen que no es amor... yo sigo pensando que lo es...
solo que tendrán que esperar al final de la historia para poder entender.
Los días pasaron y cada vez cogía más confianza con la consola, el Radio Cinco, las cuñas leídas... yo quería hablar. Finalmente, llegó el mes de Agosto. ¡Mi mes! Él único mes que tiene 31 días y UNO de ellos, es solo mío. Es sólo para mí. No hay otro mes, ni otro día... pero bueno, la historia que cuento hoy no es de ese día, es del día 5 de Agosto de 2005.
Cuenta mi memoria, la fiesta de una casa cerca a una prestigiosa universidad a las afueras de la ciudad. Hace más de un mes que no sentía esos labios, que no sentía esas caricias... hace un mes que todo era CONSOLA- RADIO CINCO- CUÑAS LEÍDAS... hace un mes que lo único que recibía eran palabras vacías, regaños inauditos, llamados de atención y oraciones que más de uno me había dicho: "Que ojos tan lindos tienes", "Me parece que tienes una cara hermosa", "Hueles muy bien", "Que dulce eres".... comenzaba a preguntarme si en realidad él era especial. Hasta una noche. Recuerdo que era una semana antes del 5 de agosto y resolví que mi papá llegara por mí a la emisora. Estaba esperándolo cuando él, de la nada, sin pedírselo, sin que se me pasara por la mente, me besó. Les confieso que esa noche no dormí. Creo que Dios esa noche me brindó un pedacito de cielo...
El cinco llegó. Llegó y yo me veía al espejo porque quería verme mejor que antes y porque, por primera vez en mucho tiempo, me preguntaba si le parecería linda o no, si era la ropa apropiada o no... Cuándo llegué a esa casa, me sentí perdida. No era yo, no estaba yo. Estuve toda la noche aburrida. No recordaba una rumba tan aburrida -tal vez es porque no soy de las que se queda sentada, tomando, y ellos si. Él llegó y lo único que hizo fue saludar e irse a hablar con unos manes. Uno de ellos se veía muy lindo, aunque no era mi tipo, pero debo reconocerlo, muy lindo. Él hablaba toda la noche con él y yo sentía cierta cercanía entre ellos, pero yo no dije eso. Yo respeté eso. Aun no tenía esa malicia con la que hoy vivo, y había perdido las agallas de irme para otra mesa, o buscar entre la multitud algún conocido... Finalmente, me invitó a bailar y yo accedí.
Cuando bailábamos, le dije: "Usted si no presenta, ¡¿no?!" Lo dije solo por una cosa, yo quería ser parte de sus amigos, de su vida. Se lo quería gritar, pero él jamás lo escuchó, o bueno, es tan elemental (como todos) que no se dio cuenta. En fin, él me dio una vuelta y me dijo: "Es un primo, y es gay" "Yo lo digo porque quiero conocer gente, no más." Se lo dije en serio. No me interesaba nada con el joven este. Nunca me lo presentó.
La noche cayó. La fiesta se acabó. Una vez en el automóvil, y antes de irnos de esa casa, yo me senté en el asiento del piloto y él y su primo gay estaban en la parte de los pasajeros (la de atrás del carro, como le decimos aquí). Él me preguntó en inglés si yo tenía un condón. Yo le dije que no. El piloto del auto me pidió que me sentara en la parte de atrás porque ya nos íbamos y yo accedí. Él se bajó del auto porque debía ir al baño.
Yo me senté al lago de su primo gay y le dije: "Ve! Este man tan chimbo, no quiso presentarme a su primo." Le dije mi nombre extendiendo mi mano. El extendió la suya y me dijo su nombre, "pero nosotros no somos primos, somos *boyfriends*" "¡¿En serio?! ¡Qué bien!" Lo dije con el tono más entusiasta que pongo cuando hay buenas noticias. Para ese entonces, el piloto y el copiloto me miraban con cara de asombro. Si, porque me vuelvo tan TONTA, que todos sabían que a mi me encantaba él. Yo seguía con una sonrisa estúpida. "¿Y cuánto llevan?" "¡¡CINCO AÑOS!!" Lo dijo con una sonrisa y un gusto. ¿Y yo? Yo seguía con mi entusiasmo, pero por dentro, algo había hecho *crack*. Sentía que el corazón literalmente se había partido en dos, y me hacía falta la respiración. En ese momento, él subió. Y lo que viene a continuación, va como un cuentico de hadas:
Y el novio reclamó: "¿Por qué le dijiste que nosotros eramos primos?"
Y él dijo: "¿Ahh? ¿Yo te dije eso?"
Y yo dije: "Eso fue lo que te entendí"
Y el novio reconfirmó: "Pues somos novios."
Yo sonreí sin remordimiento y miré hacia la ventana. Sentía ganas de gritar y llorar, pero a mi me enseñaron que una dama jamás grita, ni llora en público, sino que guarda sus sentimientos y emociones.
Ya entrando a la ciudad. Él puso su mano en mi rodilla y dijo: "Usted es una niña muy linda, muy especial. Nunca vaya a cambiar. Usted es muy especial para mí, yo no sé qué haría sin usted. Yo la quiero mucho". En vez de romper más mi corazón, yo volé. Dios me había dado otro pedacito de cielo, sin que él mismo quisiera dármelo. Volví a la tierra de un zarpazo: "¿Usted por qué no me dice eso tan bonito a mí?" Ahí estaba su novio, reclamándole. Reaccioné de la manera más inesperada: "Estas muy borracho, no molestes tanto." y le quité su mano de mi rodilla. Lo único que hice fue mirar a la ventana. Media hora después, se bajaron. El auto cruzó a la izquierda y el copiloto y el piloto esperaron a que mi papá llegara por mi.
En esa espera, yo procesaba todo. De repente, uno de ellos me dijo: "Sos una berraca". Menos mal, papá había llegado. Yo sonreí, les dije que nos veríamos el lunes y me bajé.
Al otro día tuve que ir a ayudar con unas cosas a la emi, y mi mente recuerda lo siguiente: "Ese soy yo, ni homosexual, ni heterosexual... simplemente yo, y no me importa si a la gente le gusta. Yo me dejo llevar por las pasiones... eso es instinto animal..." Yo lo miré y le sonreí. "Venga, deme un abrazo" Yo solo le hice caso.
No sé porque no paré ahí. No sé porque no decidí jamás volver a la emisora. No sé porque no decidí irme a aprender de guiones y cuentos a la U con mi primo que estaba terminando la carrera, y a aprovechar más el tiempo con él y sus enseñanzas. Al contrario, el lunes, a primera hora, yo daba mi cara con una sonrisa, con una naturalidad, como si no hubiera pasado nada... pero por dentro, algo estaba mal. Sentía que por mi cuerpo brotaba sangre, mi corazón aún no había sanado... y esa vez si se me fueron las ganas de comer. Creo que esa fue la primera vez que alguien, en verdad, me había roto el corazón.