Querido Lector,
Si es usted uno de mis amigos más cercanos ya sabrá que he comenzado de nuevo clases y, junto con estas, trabajo. Así, que el contenido de esta entrada de blog es netamente para dar un rápido repaso de mi primera semana de estudio en mi último semestre de clases. Esta semana no fue ni alentadora, ni aburrida, ni sospechosa, ni nada que tenga que ver con describirla en una sola palabra. Es más, menos mal llegó viernes porque ya no soportaba muchas cosas de esta ultima primera semana de clases.
Para empezar, los jeans si me quedan. Después de todo, el chocolate, las crispetas, el arequipe y todo el mecato que comí en vacaciones, junto con la falta de ejercicio, no hizo que me inflara mucho.
La profesora de Investigación III es excelente, pero ¡COMO NOS VA A PONER A TRABAJAR! Aunque eso no es malo. Quiero decirles que ya nos dejó tres lecturas para leer y ya nos mostró todo el trabajo que hay que hacer para los parciales. Lo bueno de esta profe es que no se anda con rodeos, y sabe explicar. ¡AH! Tuve suerte, pues no me hace dormir en clase. Así que, para serles sincera, entré con el pie derecho en Investigación. Quiero aprender mucho, gozarme la clase y, sobretodo, escribir mi anteproyecto (figuró tesis...). Por cierto, tengo que tener el tema para el Lunes...
Sin embargo, la primera semana de clases para mí fue más de trabajo que de estudio (a parte de leerme las copias, claro está). La universidad tuvo la "Feria Informativa", donde tuve que entregar carnés a los estudiantes de primer semestre, y estar al tanto de otras cosas. ¡Gracias a Dios, cuento con unos amigos geniales en el trabajo que me ayudan con todo! ¡GRACIAS NIÑ@S! Para los que no saben, esta feria se hace en la cafe de la U. Como todos sabemos, primera semana de clases y sin un vistazo por la cafe no es semana. Todos se encontraban con todos. Besos, abrazos, risas, y miradas reparadoras se vieron esta semana por toda la cafe. Personas de todas las carreras llegaron en grupo, se sentaron, tomaron café, comienron algo, hablaron de algo y tomaron sus rumbos. Yo estaba ahí, repartiendo carnés con cara de primípara entusiasta, dándole la bienvenida a los estudiantes de primer semestre.
La cafetería huele a todo, a almuerzo ejecutivo, a pan recalentado, a loción de hombre, a cigarrillo... pero creo que a nadie le olió a día gris. Si, lo que temí todas estas vacaciones se hizo realidad. El primer día de la feria vi a esa personita (si, esa personita en cuestión) y creo que él también me vio, la cuestión, ni me saludó. Así que toda la fanfarria que hice durante las vacaciones para, por fin, olvidarme de él, quedó en nada porque lo primero que sentí fue ganas de llorar y hacer reclamos. De esta menra, duré con un taco en la garganta todo el día. Es por eso que no quería verle.
El segundo día de Feria fue un poco más llevador. Aunque me comían las ganas de verle, mis amigos (sobretodo Lourido) y su charlas hicieron que me estallara de risa, y tuviera un día fenomenal. Sin embargo, el almuerzo se vio opacado por un intante cuando la personita en cuestión llegó y me habló un momento. Sin embargo, como buena teatrera pude safarme de mis emociones para sonreírle como si nada hubiera pasado. Como si no me hubiera dado cuenta de ello... Lo vi durante todo el día de un lado a otro, por la cafe con sus fieles. Como siempre, celular a la mano, agenda en la otra y su caminado peculiar. De todos modos, y por culpa de a mi pedante orgullo, no di paso atrás y logré tener una de mis mejores tardes gracias a las verdades de Lemos; la serenidad de Samir; las charlas de Echeverry Quirama y Milkyway; la chispa de Lourido; las locuras de Salcedo, los cariños de Santacruz, y la vida rosa de Osorio. ¡MIL GRACIAS! Y aunque no lo sabían, me cambiaron el día, y la noche.
Es por esto, que mi última primera semana de clases no fue la mejor que digamos. Así Lourido me haya retado a escribir sobre mi semana, esta fue opacada por una nube gris del pasado que quiere retornar a mi mente, y me quiere hacer daño. Finalmente, durante la semana me di cuenta de algo que me pone con más ganas de salir de aquí. Me di cuenta que esta es su ciudad, no la mía. Yo, aunque nací y me crié aquí, solo soy un transeúnte más que pasará por aquí y se irá en cuanto pueda. La U ya no es un lugarhecho para mí, donde estoy lejos de él. Él se apoderó de ella. Lo peor es que nunca creí que él llegaría ahí. Como estaba tan feliz haciendo dinero, mientras yo le tomaba cariño a mi U.
En conclusión, mi ultima primera semana de clases en la U trajo reencuentro de amistades, añoranzas de viejos amores, y ganas de obtener YA ese tan anhelado título universitario.
¿Como te quedó el ojo Lourido?
Si es usted uno de mis amigos más cercanos ya sabrá que he comenzado de nuevo clases y, junto con estas, trabajo. Así, que el contenido de esta entrada de blog es netamente para dar un rápido repaso de mi primera semana de estudio en mi último semestre de clases. Esta semana no fue ni alentadora, ni aburrida, ni sospechosa, ni nada que tenga que ver con describirla en una sola palabra. Es más, menos mal llegó viernes porque ya no soportaba muchas cosas de esta ultima primera semana de clases.
Para empezar, los jeans si me quedan. Después de todo, el chocolate, las crispetas, el arequipe y todo el mecato que comí en vacaciones, junto con la falta de ejercicio, no hizo que me inflara mucho.
La profesora de Investigación III es excelente, pero ¡COMO NOS VA A PONER A TRABAJAR! Aunque eso no es malo. Quiero decirles que ya nos dejó tres lecturas para leer y ya nos mostró todo el trabajo que hay que hacer para los parciales. Lo bueno de esta profe es que no se anda con rodeos, y sabe explicar. ¡AH! Tuve suerte, pues no me hace dormir en clase. Así que, para serles sincera, entré con el pie derecho en Investigación. Quiero aprender mucho, gozarme la clase y, sobretodo, escribir mi anteproyecto (figuró tesis...). Por cierto, tengo que tener el tema para el Lunes...
Sin embargo, la primera semana de clases para mí fue más de trabajo que de estudio (a parte de leerme las copias, claro está). La universidad tuvo la "Feria Informativa", donde tuve que entregar carnés a los estudiantes de primer semestre, y estar al tanto de otras cosas. ¡Gracias a Dios, cuento con unos amigos geniales en el trabajo que me ayudan con todo! ¡GRACIAS NIÑ@S! Para los que no saben, esta feria se hace en la cafe de la U. Como todos sabemos, primera semana de clases y sin un vistazo por la cafe no es semana. Todos se encontraban con todos. Besos, abrazos, risas, y miradas reparadoras se vieron esta semana por toda la cafe. Personas de todas las carreras llegaron en grupo, se sentaron, tomaron café, comienron algo, hablaron de algo y tomaron sus rumbos. Yo estaba ahí, repartiendo carnés con cara de primípara entusiasta, dándole la bienvenida a los estudiantes de primer semestre.
La cafetería huele a todo, a almuerzo ejecutivo, a pan recalentado, a loción de hombre, a cigarrillo... pero creo que a nadie le olió a día gris. Si, lo que temí todas estas vacaciones se hizo realidad. El primer día de la feria vi a esa personita (si, esa personita en cuestión) y creo que él también me vio, la cuestión, ni me saludó. Así que toda la fanfarria que hice durante las vacaciones para, por fin, olvidarme de él, quedó en nada porque lo primero que sentí fue ganas de llorar y hacer reclamos. De esta menra, duré con un taco en la garganta todo el día. Es por eso que no quería verle.
El segundo día de Feria fue un poco más llevador. Aunque me comían las ganas de verle, mis amigos (sobretodo Lourido) y su charlas hicieron que me estallara de risa, y tuviera un día fenomenal. Sin embargo, el almuerzo se vio opacado por un intante cuando la personita en cuestión llegó y me habló un momento. Sin embargo, como buena teatrera pude safarme de mis emociones para sonreírle como si nada hubiera pasado. Como si no me hubiera dado cuenta de ello... Lo vi durante todo el día de un lado a otro, por la cafe con sus fieles. Como siempre, celular a la mano, agenda en la otra y su caminado peculiar. De todos modos, y por culpa de a mi pedante orgullo, no di paso atrás y logré tener una de mis mejores tardes gracias a las verdades de Lemos; la serenidad de Samir; las charlas de Echeverry Quirama y Milkyway; la chispa de Lourido; las locuras de Salcedo, los cariños de Santacruz, y la vida rosa de Osorio. ¡MIL GRACIAS! Y aunque no lo sabían, me cambiaron el día, y la noche.
Es por esto, que mi última primera semana de clases no fue la mejor que digamos. Así Lourido me haya retado a escribir sobre mi semana, esta fue opacada por una nube gris del pasado que quiere retornar a mi mente, y me quiere hacer daño. Finalmente, durante la semana me di cuenta de algo que me pone con más ganas de salir de aquí. Me di cuenta que esta es su ciudad, no la mía. Yo, aunque nací y me crié aquí, solo soy un transeúnte más que pasará por aquí y se irá en cuanto pueda. La U ya no es un lugarhecho para mí, donde estoy lejos de él. Él se apoderó de ella. Lo peor es que nunca creí que él llegaría ahí. Como estaba tan feliz haciendo dinero, mientras yo le tomaba cariño a mi U.
En conclusión, mi ultima primera semana de clases en la U trajo reencuentro de amistades, añoranzas de viejos amores, y ganas de obtener YA ese tan anhelado título universitario.
¿Como te quedó el ojo Lourido?