30 jul 2010

Primera semana de clases... ¡¡¡Y YA ESTOY LLENA DE TRABAJOS!!!

Querido Lector,

Si es usted uno de mis amigos más cercanos ya sabrá que he comenzado de nuevo clases y, junto con estas, trabajo. Así, que el contenido de esta entrada de blog es netamente para dar un rápido repaso de mi primera semana de estudio en mi último semestre de clases. Esta semana no fue ni alentadora, ni aburrida, ni sospechosa, ni nada que tenga que ver con describirla en una sola palabra. Es más, menos mal llegó viernes porque ya no soportaba muchas cosas de esta ultima primera semana de clases.

Para empezar, los jeans si me quedan. Después de todo, el chocolate, las crispetas, el arequipe y todo el mecato que comí en vacaciones, junto con la falta de ejercicio, no hizo que me inflara mucho.

La profesora de Investigación III es excelente, pero ¡COMO NOS VA A PONER A TRABAJAR! Aunque eso no es malo. Quiero decirles que ya nos dejó tres lecturas para leer y ya nos mostró todo el trabajo que hay que hacer para los parciales. Lo bueno de esta profe es que no se anda con rodeos, y sabe explicar. ¡AH! Tuve suerte, pues no me hace dormir en clase. Así que, para serles sincera, entré con el pie derecho en Investigación. Quiero aprender mucho, gozarme la clase y, sobretodo, escribir mi anteproyecto (figuró tesis...). Por cierto, tengo que tener el tema para el Lunes...

Sin embargo, la primera semana de clases para mí fue más de trabajo que de estudio (a parte de leerme las copias, claro está). La universidad tuvo la "Feria Informativa", donde tuve que entregar carnés a los estudiantes de primer semestre, y estar al tanto de otras cosas. ¡Gracias a Dios, cuento con unos amigos geniales en el trabajo que me ayudan con todo! ¡GRACIAS NIÑ@S! Para los que no saben, esta feria se hace en la cafe de la U. Como todos sabemos, primera semana de clases y sin un vistazo por la cafe no es semana. Todos se encontraban con todos. Besos, abrazos, risas, y miradas reparadoras se vieron esta semana por toda la cafe. Personas de todas las carreras llegaron en grupo, se sentaron, tomaron café, comienron algo, hablaron de algo y tomaron sus rumbos. Yo estaba ahí, repartiendo carnés con cara de primípara entusiasta, dándole la bienvenida a los estudiantes de primer semestre.

La cafetería huele a todo, a almuerzo ejecutivo, a pan recalentado, a loción de hombre, a cigarrillo... pero creo que a nadie le olió a día gris. Si, lo que temí todas estas vacaciones se hizo realidad. El primer día de la feria vi a esa personita (si, esa personita en cuestión) y creo que él también me vio, la cuestión, ni me saludó. Así que toda la fanfarria que hice durante las vacaciones para, por fin, olvidarme de él, quedó en nada porque lo primero que sentí fue ganas de llorar y hacer reclamos. De esta menra, duré con un taco en la garganta todo el día. Es por eso que no quería verle.

El segundo día de Feria fue un poco más llevador. Aunque me comían las ganas de verle, mis amigos (sobretodo Lourido) y su charlas hicieron que me estallara de risa, y tuviera un día fenomenal. Sin embargo, el almuerzo se vio opacado por un intante cuando la personita en cuestión llegó y me habló un momento. Sin embargo, como buena teatrera pude safarme de mis emociones para sonreírle como si nada hubiera pasado. Como si no me hubiera dado cuenta de ello... Lo vi durante todo el día de un lado a otro, por la cafe con sus fieles. Como siempre, celular a la mano, agenda en la otra y su caminado peculiar. De todos modos, y por culpa de a mi pedante orgullo, no di paso atrás y logré tener una de mis mejores tardes gracias a las verdades de Lemos; la serenidad de Samir; las charlas de Echeverry Quirama y Milkyway; la chispa de Lourido; las locuras de Salcedo, los cariños de Santacruz, y la vida rosa de Osorio. ¡MIL GRACIAS! Y aunque no lo sabían, me cambiaron el día, y la noche.

Es por esto, que mi última primera semana de clases no fue la mejor que digamos. Así Lourido me haya retado a escribir sobre mi semana, esta fue opacada por una nube gris del pasado que quiere retornar a mi mente, y me quiere hacer daño. Finalmente, durante la semana me di cuenta de algo que me pone con más ganas de salir de aquí. Me di cuenta que esta es su ciudad, no la mía. Yo, aunque nací y me crié aquí, solo soy un transeúnte más que pasará por aquí y se irá en cuanto pueda. La U ya no es un lugarhecho para mí, donde estoy lejos de él. Él se apoderó de ella. Lo peor es que nunca creí que él llegaría ahí. Como estaba tan feliz haciendo dinero, mientras yo le tomaba cariño a mi U.

En conclusión, mi ultima primera semana de clases en la U trajo reencuentro de amistades, añoranzas de viejos amores, y ganas de obtener YA ese tan anhelado título universitario.

¿Como te quedó el ojo Lourido?

7 jul 2010

Conozcan un poco de mi.

Siguiendo con las vacaciones, les cuento que ya he llegado al borde del desocupe. Ya que me he vuelto tan sedentaria, perezosa y aburrida, he sacado una lista de todas las cosas por las que la gente me ha llamado loca. Creanme, aun no la termino... pero entonces, no entiendo por qué me ha pasado como reloj de pendulo y voy de un lado a otro (de desaforadamente loca a vil cruella aburridora). Sin embargo, no quiero aburrirles con mis preguntas existenciales, así que quiero compartirles de esta hermosísima experiencia que me ha pasado estas vacaciones (en las cuales no me ha dado por salir, sino más bien tirar a la vida de un "lirollena" mezcla de lirón con Ballena).

Para empezar, no hubo poder humano que me hiciera dejar las tijeras a un lado. He pasado por cuanto auto-corte hogareño se ha conocido. A los cinco años comenzó mi experiencia con las tijeras y me llevé las puntas del capul. Si, dañé la capul, pero fue un día antes de mi cumpleaños... Hay fotos que muestran el resultado (a mucho orgullo). A los 12 me rapé, a los 14 me rasuré los vellitos de los brazos, si, rasurar!! A los 16 me quité todas las cejas - ET me quedó chiquito. A los 17 ya no fue razurada sino cera, y finalmente, terminé mis años de "Edward Manos de tijeras" a los 19 con un corte HORRENDO hasta el menton con el cual me tocó quemarme el cabello con plancha porque el corte me hacía ver más gorda. Sin embargo, el oficio de Edward Scissorhands quiere volver a mi vida... vamos a ver si me animo (JE JE JE).

Seguimos recorriendo esta lista y me encuentro con esos años, el primer beso, la primera borrachera, los amigos locos... y ahí estaba yo. De primerita a lo que viniera. ¡¡Que venga lo que haya de venir!! Porque "We are young, we are storng, we're not looking for where we belog". Para poder conocer a un alguien (al cual nunca conoci) una amiga y yo cambiamos el nombre de ella, llamamos miles de veces al mejor amigo de él y jamas, JAMAS, llegué a conocer al niño. Tomé y probé cuanto trago me pusieran en la mesa; supe que era posar desabrigada; bese sapos y ranas; y hasta llegué a pensar que mi principe azul iba a ser un alguien que tenía mis mismos gustos!! MISMOS GUSTOS! DUH!

Más abajo en la lista, encuentro mis aficiones, que más que aficiones son ¡OBSESIONES! Tuve una obsesion por MDO y, sobre todo, por Abel Talamantez. Habían días en los que pensaba que estaba chateando con él (Aunque el otro día me cantó por microfono). Yo, entre mis 12 y 15 años, pensaba que me iba a casar con él... más adelante, llegó la obsesión con los Jonas y ahora último, ando de pipi cogido con las canciones de MIKA... y con MIKA, ¿¡Bueno!? Yo creo que me hace falta -como dice Andrés López- "orearme" porque ese cuentico de hablar de él como si fueramos mejores amigos ME ESTÁ ASUSTANDO.

Algo que no fue tan loco pero está en mi lista es creer que algún día mi color banano iba pasar a ser color dorado, y más aún creer que la cerveza iba a hacer que eso sucediera... ¡¿De dónde saqué la teoría?! No lo sé. Tal vez del mismo lado donde saqué que comer atún con piña en cantidades grandes adelgazaba ¡EWW! Lo único que deja es un sinsabor en el paladar... Y no, no funciona. ¡Es mas! Es lo más asqueroso que me han puesto a comer, y deja una sensación de hierro en el paladar asquerosísima. Atún y piña, juntos pero NUNCA revueltos.

Finalizo diciendo que lo último que he hecho loco en esta vida es... ¡Ah! Contar todos los lunares y pecas que hay en mi cuerpo. Hace unas horas lo hice. Conté 150 en total... Ehhh! Tampoco. 49 mal contados, sin contar las tenues pecas que se ven en mis mejillas, y 15 entre la cara y el cuello. También, no es muy loco, pero la lista de la que he hablado no está escrita. En realidad está hecha mentalmente sólo para el goce del desocupe.