22 may 2010

SERA POR ESO...

El título va en nombre de la canción.

Al son de una vieja balada de MDO que usaba escuchar mucho, y que después de muchos años sigue siendo mi canción favorita, recuerdo el pasado de lo que nunca fue, y lo que quise que fuera. Y es que ese pasado parece como si llegara en una tormenta de recuerdos no para hacerme sonreír, sino, más bien, para recordar lo extenso que es este amargo viaje. Es que no sé por qué, pero quiero que todo parezca bien, y sé que no lo está. Está bien, siempre que hablo del tema es como si fuera una bomba atómica (perjudicial para la salud), pero es la única manera de poder desahogarme de algo que aún, lo dicen las estadísticas, no supero y está constantemente dentro de mi cabeza. Así que como dice esta vieja, pero hermosísima canción, desnudaré sin censura el corazón...

Nunca en mi vida me había sentido de este modo... nunca en mi vida me había enamorado de esa manera. Manera que me desgarra la inteligencia emocional cada vez que tengo que verle por los pasillos y deseo estar a su lado, mientras que algo en mí, me dice que él no desea siquiera toparse conmigo...Y si de casualidad tuviéramos un minuto para poder ser sinceros y encontrar alguna manera de olvidar esto que poco a poco me está asfixiando, y tuviera la oportunidad de decirle que lo único que deseo son sus besos, sus caricias y escuchar esa voz que me hipnotizó desde que me habló... y me diera la oportunidad de estar a su lado (Y la canción sigue: “Y por eso, voy contando los segundos sin tenerte; será por eso que tu voz llevo grabada en mi mente como fuego...”)

Y es que la traga es tan maluca que a medida que pasa la canción me duele más recordar, pero me enferma saber que él no está a mi lado. Pero no me quiero sentir así, no quiero despertar siempre pensando en esa persona que lo que construye con sus manos, lo extingue con sus codos. No quiero aferrarme a algo que nunca fue, y que nunca será. ¿Será por eso que no entrego ni un poquito de mí cuando conozco a alguien? (Y esto no va en la canción). Quisiera poder ahorrarme tantas lágrimas, tantos sinsabores... Tantos sentimientos que no me dejan seguir...

Pero lo que más quisiera es no sentirme tan sola, como si todo lo que está a mí alrededor fuera algo desconocido y no el sitio donde crecí (“...vivo amarrado a ti, tanto que así...” Y ahora le pierdo el sentido a la canción). Este sitio, esta Cali, se ha convertido en un laberinto sin salida, sin entrada, solo hay paredes que me recuerdan la melancolía de lo que estoy sufriendo, y todo porque me lo recuerdan... porque me hacen sentir sola... Sola porque no hay alguien que me dé ánimos, pues todos están cansados de escucharme hablar de él; sola porque no tengo con quien llorar; sola porque hay que seguir sin él; sola porque el sentimiento debe morir adentro; sola porque nadie lo entenderá.

Si tan solo él se diera cuenta que mi vida estaba más feliz, más segura, inclusive, más tangible a su lado... pero eso es una vil mentira... eso es lo que la inteligencia emocional me hace sentir cada vez que mi mente está en blanco porque no hay nada por hacer, no hay trabajos para entregar, ni tareas que realizar...

No es triste que mi canción favorita, la que de niña soñaba con que alguien me la dedicara, se convirtiera en un estado de agonía, de ausencia, de añoranza... No es triste que una canción se convirtiera en mi favorita por algo que soñé que me dijeran siempre (“Será por eso, que me pierdo en la esmeralda de tus ojos...”), y terminara siendo el sinsabor del CD por un “nunca fue”... Y, ¿Cuál es el final? La canción termina de la misma manera como me termino sintiendo “Me hacen falta tus caricias, necesito ya tus besos...”