¡¡EL MES DEL AMOR Y LA AMISTAD!!... ¡¡Ahh!! Como lo odio… Todos suspiran, ríen... la vida es más bella, más fácil y los problemas se solucionan solo con hablar del entuke, del novio, del amigo... Los pajaritos son más bonitos, el aire que se respira es más cálido, y las noches son más sabrosas al lado de quien ilumina la vida… ¡¡PERO COMO LO ODIO!!
Odio ver los globos de helio prendidos de las muñecas de las niñas, odio ver los chocolates en forma de corazón, odio ver peluches que vienen en papel de regalo celofán, y odio –aborrezco- ver a las parejas de la mano, mostrándose todo el cariño por medio de un beso apasionado. Besos que hacen que yo me derrita y me sienta con ganas de… UN NOVIO, o por lo menos, un entuke.
Y es que es muy difícil hablar de algo que para muchos es corriente, e innecesario… e intenté no ser tan fresa y soñadora y quise omitirlo pero… es necesario, y de suma importancia, poder decir lo que siento: ¡¡¡ODIO EL DÍA DE AMOR Y AMISTAD PORQUE NO TENGO CON QUIEN CELEBRARLO!!!
La última vez que lo celebré fue en una fiesta y con alguien con quien… bueno, digamos que fue más besar a un sapo que a un príncipe… es que siempre doy con sapos… pero ese no es el tema ahora. Lo peor de Amor y Amistad es que siempre hay algo en mí, pero muuuuy adentro de mí, que sueña con una noche inolvidable de cita romántica con vino, donde el man es un care-bonito tipo Joe Jonas que habla cosas interesantes. Después de una o dos copas (y sin emborracharme), bailar una canción de Frank Sinatra (preferiblemente Strangers in the night) a la luz de la luna. Dónde las estrellas sean parte del acto a seguir, convirtiéndose en cómplices de lo más mágico que siempre haya existido, un beso lleno de pasión.
Creo que por eso odio estos días. Me hacen sentir una romántica empedernida, llena de ilusiones y sueños, dónde el príncipe azul (care-bonito tipo Joe Jonas) existe y los finales de Walt Disney son una realidad. Eso es exagerar… pero no, apenas estoy comenzando.
Cuando veo a esas parejas de la mano, me siento sola. ¡Me doy cuenta que estoy sola! No me hace falta un novio hasta que veo que los demás viven en un mundo rosa dónde los pajaritos vuelan a su alrededor llenos de vida y un Bambi va a su lado esperando a que le toquen… y vuelvo y caigo en cuenta que… estoy sola y quiero un novio…
Así que para ahorrarme la pena y el desgaste de tener que soñar con un care-bonito tipo Joe Jonas con coeficiente alto, que a la final lo único que resulta es siendo el que me va a partir el corazón porque NO SOY SU TIPO, prefiero hacerme un platado de crispetas, recostarme en la cama y verme todos los DVD’s fresa que pueda tener en mi casa; tomarme un tarrado de agua, pretendiendo que es vino, y que ese care-bonito tipo Joe Jonas estará ahí, viendo esas pelis conmigo. Acto a seguir, pretenderé que caeré en su espalda, dormida, para que llegue el día siguiente, y así entender, que Joe Jonas solo se ve por T.V y el care-bonito solo vive en mi imaginación, y que en la realidad tendré que besar muchos sapos, antes de encontrar a un verdadero príncipe azul… y que NO necesariamente tiene que ser un care-bonito tipo Joe Jonas.
Odio ver los globos de helio prendidos de las muñecas de las niñas, odio ver los chocolates en forma de corazón, odio ver peluches que vienen en papel de regalo celofán, y odio –aborrezco- ver a las parejas de la mano, mostrándose todo el cariño por medio de un beso apasionado. Besos que hacen que yo me derrita y me sienta con ganas de… UN NOVIO, o por lo menos, un entuke.
Y es que es muy difícil hablar de algo que para muchos es corriente, e innecesario… e intenté no ser tan fresa y soñadora y quise omitirlo pero… es necesario, y de suma importancia, poder decir lo que siento: ¡¡¡ODIO EL DÍA DE AMOR Y AMISTAD PORQUE NO TENGO CON QUIEN CELEBRARLO!!!
La última vez que lo celebré fue en una fiesta y con alguien con quien… bueno, digamos que fue más besar a un sapo que a un príncipe… es que siempre doy con sapos… pero ese no es el tema ahora. Lo peor de Amor y Amistad es que siempre hay algo en mí, pero muuuuy adentro de mí, que sueña con una noche inolvidable de cita romántica con vino, donde el man es un care-bonito tipo Joe Jonas que habla cosas interesantes. Después de una o dos copas (y sin emborracharme), bailar una canción de Frank Sinatra (preferiblemente Strangers in the night) a la luz de la luna. Dónde las estrellas sean parte del acto a seguir, convirtiéndose en cómplices de lo más mágico que siempre haya existido, un beso lleno de pasión.
Creo que por eso odio estos días. Me hacen sentir una romántica empedernida, llena de ilusiones y sueños, dónde el príncipe azul (care-bonito tipo Joe Jonas) existe y los finales de Walt Disney son una realidad. Eso es exagerar… pero no, apenas estoy comenzando.
Cuando veo a esas parejas de la mano, me siento sola. ¡Me doy cuenta que estoy sola! No me hace falta un novio hasta que veo que los demás viven en un mundo rosa dónde los pajaritos vuelan a su alrededor llenos de vida y un Bambi va a su lado esperando a que le toquen… y vuelvo y caigo en cuenta que… estoy sola y quiero un novio…
Así que para ahorrarme la pena y el desgaste de tener que soñar con un care-bonito tipo Joe Jonas con coeficiente alto, que a la final lo único que resulta es siendo el que me va a partir el corazón porque NO SOY SU TIPO, prefiero hacerme un platado de crispetas, recostarme en la cama y verme todos los DVD’s fresa que pueda tener en mi casa; tomarme un tarrado de agua, pretendiendo que es vino, y que ese care-bonito tipo Joe Jonas estará ahí, viendo esas pelis conmigo. Acto a seguir, pretenderé que caeré en su espalda, dormida, para que llegue el día siguiente, y así entender, que Joe Jonas solo se ve por T.V y el care-bonito solo vive en mi imaginación, y que en la realidad tendré que besar muchos sapos, antes de encontrar a un verdadero príncipe azul… y que NO necesariamente tiene que ser un care-bonito tipo Joe Jonas.